28 mayo 2026

POR EL CERRO DE MAI VALERA Y LA PEÑARRUBIA DE CEHEGÍN I (en construcción)

Hay caminos a los que el tiempo y la memoria dotan de un significado especial. A principios de marzo de 2020, días antes de que el mundo se detuviera por el confinamiento universal, diseñé un recorrido circular desde Cehegín. La ruta avanzaba por la Vía Verde hacia Caravaca para luego desviarse hacia los cerros de Mai Valera y Peñarrubia; un itinerario que, ya en pleno encierro, dividido en varios capítulos, describía en este blog bajo el epígrafe de "El Barranco del Saltador..." y cuyo track acabé publicando en Wikiloc.

Han tenido que pasar unos años para que decidiera recordar aquel itinerario. Y qué mejor manera de hacerlo que flanqueado por Anabel y Fernando, con quienes tantas veces ya me he exprimido las piernas por mi amada sierra de Burete. De Fernando conozco bien su afabilidad y estoico aguante, más duro que las piedras; y de Anabel... qué decir de su portentosa capacidad de superación, demostrada con creces al coronar con éxito los más de 50 kilómetros de la última Ruta de las Fortalezas de Cartagena.

Con ellos quise revivir aquel trazado concebido unos días antes de la pandemia; una ruta de dificultad moderada, belleza indiscutible y con unos miradores espectaculares hacia Cehegín y Caravaca de los que te dejan con la boca abierta. Ideales para el postureo fotográfico, en ellos Anabel siempre sabe lucirse y disfrutarlos como nadie.

Sin embargo, la mirada del senderista tiquismiquis, siempre perfeccionista y porculero, nunca descansa. Durante ese primer recordatorio rutero, pude percatarme de que algunas circunstancias del terreno habían cambiado. Al no quedar conforme con esta primera toma de contacto, y sabiendo que el track publicado en Wikiloc ya flaqueaba, me propuse regresar para dar una segunda vuelta con el objeto de pulir los detalles. El resultado es un itinerario optimizado y, en mi opinión, bastante atractivo que, como se podrá verificar mediante el montón de imágenes y la actualización del track, creo que ha quedado dabuten y ganado muchos quilates. 
El recorrido sigue manteniendo los 12 kilómetros del primigenio y tiene su inicio en la explanada del Arco Romano, de donde sale la Falcotrail. De hecho, los primeros kilómetros coinciden exactamente con la prueba, salvo que al llegar a la caseta sifón del Canal del Taibilla, en vez de emprender la empinada subida hacia Peñarrubia por la vía clásica, nosotros cogemos a la derecha en dirección al barranco del Saltador, siguiendo el curso del Canal del Taibilla pero aguas arriba.
Nuestra jovial y gallarda amiga Anabel inunda de alegría y empuje las capturas del paisaje. Digamos que su actitud para con el sensor de mi cámara, congenia muy bien.
El ahora agostado lecho del barranco del Saltador, que con ocasión de unas fuertes lluvias torrenciales, puede lucir de un modo bien ditinto, que hasta puede causar pavor verlo tan embravecido.
Fernando y Anabel, cruzándolo por el puente, siguiendo el trazado de aquella obra faraónica que viene del embalse de Turrilla.
Cruzando la pared del Partidor.
Por aquí hay unas buenas fotos hacia Cehegín, pero el día que hicimos esta excursión, una inoportuna calima nos empañaba el horizonte. Fue aclarándose conforme avanzaba el día. 
Por aquí, en el paraje de La Bebedora, existe un punto muy interesante, rico en fósiles. Si caminas atento, resulta muy probable el tropezarte con alguno.
El castillo de Caravaca y su emblemática Peñarrubia.
No olvidemos, que en este primer recorrido junto a mis amigos, me guie por el track antiguo, el diseñado en 2020, que subía en línea recta hacia el cerro de Mai Valera, de ahí el esfuerzo reflejado en el rostro de mis compañeros de ruta. En el nuevo recorrido, se describe un pequeño rodeo, a través de un bonito sendero, que hace más liviana la ascensión a la cima del cerro. Con ello, también se consiguen dos excelentes miradores con vistas hacia Caravaca, como más adelante veremos.
Bonitas panorámicas hacia Caravaca y su entorno.
Largo acueducto sobre el antiguo trazado de la vía ferroviaria, en la actualidad, reciclado en Vía Verde. El horizonte se iba despejando. 
Descendiendo del Cerro de Mai Valera en dirección a la cantera.
Por aquí también nos encontraremos con un paraje pintiparado para el postureo, que no era cuestión de pasar de largo sin aprovechar.
Al fondo, sierras de la Puerta y del Molino.
Ahora nos dirigimos hacia la peña de la Escarihuela, que se observa al fondo, sita a 751 metros de altitud, que eludiremos por la base de su lateral izquierdo, según la fotografía.
Mirando hacia los parajes de la Cañada Riquelme y La Escarigüela.
Mirando hacia Las Atalayas, María Egea y el Cabezo del Túnel, y por supuesto la Autovía RM-15, cuyo trazado ahora nos queda a nuestra mano izquierda.
El paisaje del Cehegín Oeste, se rinde a los pies de Anabel.
Entre la Peñarrubia y Anabel, se encuentra la cantera y el barranco del Saltador, hacia donde nos dirigimos.

Bajando hacia la cantera, el tramo seguramente más peliagudo del todo el recorrido. 
Pero nada del otro jueves.
Lo complicado de este trecho estriba en el terreno pedregoso en bajada que hay que atravesar, además de las mangueras, alambres, alambradas, y otros residuos, cachivaches propios de la abandonada explotación minera, con los que hay que llevar cien ojos para no tropezar. Caminando con cuidado y ojo avizor, se supera sin problemas.
Al fondo de la fotografía, al otro lado del pueblo, destaca el Cabezo de San Agustín, 619m.
La carismática iglesia de Santa María Magdalena.
La santa Ana Isabel😇, recortada en el paisaje ceheginero.

Anabel y Fernando, enmarcados aprovechando la ventana de una caseta del complejo marmolero, al que antes no podíamos acceder porque lo impedía una alambrada. Por aquí también hemos trazado por un lugar diferente el recorrido.
Fernando y Anabel, posando ante la cantera de mármol.
Ahora nos dirigimos hacia el barranco del Saltador y la cantera de áridos.
Entretanto, las vistas hacia Cehegín y su casco antiguo, me parecen magníficas. Como se puede ver, el atractivo paisajístico de este recorrido resulta más que evidente.
Ponemos tierra de por medio respecto de la cantera de mármol.
Y ya tenemos enfrente la explotación minera a cielo abierto, hacia la que nos dirigimos, pero eludiendo la fuerte depresión que forma el cauce del barranco del Saltador por la derecha.
Vetas rojizas muy llamativas las de esta explotación de áridos, que parece abandonada.
Anabel, observando curiosa el fuerte contraste tornasolado de la explotación minera.
Atravesando la cantera de áridos.
El puente sobre el cauce del Barranco del Saltador.
En este punto, también modificamos el recorrido respecto del anterior, pero solo en unos metros.
FINAL PRIMER CAPÍTULO

No hay comentarios:

Publicar un comentario