21 enero 2026

LA RAJA DE GÓNTAR V y última

Ahora le toca el turno a Diego.
Llegando al otro lado del cable.
Y ahora es Anabel quien cruza este emblemático alambre.
Y allí está, sana y salva al otro lado del cable, con la mirada de circunstancias de nuestro guía😂, que con ella, no gana para sobresalt😢s.
María también cruzó el cable con mucha solvencia.
Lo mismo que Elvira, que es una montañera de contrastada experiencia.
Yo cruzo el último, penetrado también del espíritu anabelino, porque, el que se junta con un cojo, si al año no cojea...renquea😁.
Después de este aprisco, hemos de afrontar otra subidica bastante recia hasta coronar la Molata del Almendro, sita en los 1317 msnm. En esta ruta hay que subir bastante, y repechos de aúpa, así que, con solo estar acostumbrado a caminar por la vía verde, igual se puede quedar uno algo justo.

Una vez arriba, camino de la Solana de Macalón, el terreno sigue mostrándose abrupto, áspero de andar, por lo que algún que otro tropezón nos acecha, sobre todo, si vamos caminando algo ensimismados, admirando el espléndido paisaje que nos rodea...
Ahora, breve parada e instantáneas de este estupendo grupo senderista, a las que también se incorpora, el reportero gráfico que suscribe...
Nuestra amiga Anabel, posando ante un mojón formado por unas piedras muy llamativas que hay por aquí.
Ahora es todo para abajo, pero hay que seguir prestando atención a los tropezones, sobre todo ahora que las fuerzas ya van algo menguadas. Entretanto, comienza a lloviznar...hasta la climatología nos ha sido en esta inolvidable excursión, propicia. No debemos quejarnos.
Ahora conectamos con un precioso sendero labrado en mampostería, que nos lenifica bastante la caminata. Tanto andar por monte a través, nos ha estado triturando los tobillos y rodillas...

Aquí, en este balcón estratégico, bonito mirador donde los haya, se tercia una foto de grupo. Joder joder...menuda rutica más guapa. De las memorables, de las que hacen afición.😄🥰
Reanudamos la marcha y seguimos por el precioso y zigzagueante sendero en bajada, por el que vamos perdiendo altura con rapidez...entretanto, parece que las gotas de lluvia, arrecian.
Algunos de mis compañeros, deciden encasquetarse el impermeable, aunque finalmente, cayeron cuatro gotas, al menos, durante la ruta, que a su finalización, se pondría a llover.
Y por fin, aterrizamos en la carretera, que hasta la Venta de Ticiano donde tenemos los coches, no creo que nos separe más de un kilómetro. 
Como se ha podido comprobar, esta ruta senderista, que discurre por la Raja de Góntar, es de las imprescindibles, de las que hay que procurar hacer, sí ó sí. Yo la tenía en cartera desde hacía mucho tiempo, porque su fama le precede y ahora que ya la puedo incluir dentro de mi currículum senderista, bien puedo decir que ha cumplido con creces, todas mis expectativas. De las más intensas y espectaculares que junto a mis compañeros, yo he podido disfrutar.   
Tras despedirme de mis magníficos compañeros (ellos pernoctarían en Góntar mientras yo regresaría a casa tras haber hecho la ruta) y dejar atrás la senda, no solo vuelvo al hogar con las piernas cansadas, sino también con el alma renovada. Cada paso fue un regalo, cada escalón superado, una lección. Me quedo con el eco de nuestras risas, nuestras caras de sorpresa, nuestra respiración agitada, nuestro denodado esfuerzo para vencer las trepadas y los fuertes repechos. Me quedo también con la indeleble fotografía, vivida y sentida de cada rincón por el que anduvimos.
Y como colofón al breve reportaje😄 que ha ido desfilando por aquí, una hora y pico de vídeo, donde se recogen algunos de los pasajes más interesantes de nuestra experiencia. Pese a lo que pueda parecer, he recortado mucho, ya que a la cámara deportiva, le duran las baterías una eternidad, y fui grabando todo el recorrido al completo, sin interrupción. Por supuesto, se registran también los momentos más críticos, más tensos, aunque también los más divertidos, los de las trepadas. De esas vivencias y emociones que las acompañaron, que ya habrán de permanecer imborrables en la memoria. Sobre todo, si como es el caso, quedan las aquí presentes capturas gráficas para recordarlas.

Reconozco que para quienes no fueron protagonistas de esta vivencia, el vídeo ha de resultar de un latazo impresionante, sobre todo porque se deja notar en los repechos, mi respiración agitada al borde del colapso y las continuas intrusiones en la imagen, de mis maniobras con la cámara. Pero se trata de una impresión y registro, desde mi propia experiencia y enfoque, que como expediente y remate final de esta inolvidable aventura, aquí quedan (calidad HD).
¡HASTA LA PRÓXIMA!