Ahora le toca el turno a Diego.
Llegando al otro lado del cable.
Y ahora es Anabel quien cruza este emblemático alambre.
Y allí está, sana y salva al otro lado del cable, con la mirada de
circunstancias de nuestro guía😂, que con ella, no gana para
sobresalt😢s.
María también cruzó el cable con mucha solvencia.
Lo mismo que Elvira, que es una montañera de contrastada experiencia.
Yo cruzo el último, penetrado también del espíritu anabelino, porque, el
que se junta con un cojo, si al año no cojea...renquea😁.
Después de este aprisco, hemos de afrontar otra subidica bastante recia
hasta coronar la Molata del Almendro, sita en los 1317 msnm. En esta ruta
hay que subir bastante, y repechos de aúpa, así que, con solo estar
acostumbrado a caminar por la vía verde, igual se puede quedar uno algo
justo.
Una vez arriba, camino de la Solana de Macalón, el terreno sigue
mostrándose abrupto, áspero de andar, por lo que algún que otro tropezón nos
acecha, sobre todo, si vamos caminando algo ensimismados, admirando el
espléndido paisaje que nos rodea...
Ahora, breve parada e instantáneas de este estupendo grupo senderista, a
las que también se incorpora, el reportero gráfico que suscribe...
Nuestra amiga Anabel, posando ante un mojón formado por unas piedras muy
llamativas que hay por aquí.
Ahora es todo para abajo, pero hay que seguir prestando atención a los
tropezones, sobre todo ahora que las fuerzas ya van algo menguadas.
Entretanto, comienza a lloviznar...hasta la climatología nos ha sido en esta
inolvidable excursión, propicia. No debemos quejarnos.
Ahora conectamos con un precioso sendero labrado en mampostería, que nos
lenifica bastante la caminata. Tanto andar por monte a través, nos ha estado
triturando los tobillos y rodillas...
Aquí, en este balcón estratégico, bonito mirador donde los haya, se tercia
una foto de grupo. Joder joder...menuda rutica más guapa. De las memorables,
de las que hacen afición.😄🥰
Reanudamos la marcha y seguimos por el precioso y zigzagueante sendero en bajada, por el que
vamos perdiendo altura con rapidez...entretanto, parece que las gotas de
lluvia, arrecian.
Algunos de mis compañeros, deciden encasquetarse el impermeable, aunque
finalmente, cayeron cuatro gotas, al menos, durante la ruta, que a su
finalización, se pondría a llover.
Y por fin, aterrizamos en la carretera, que hasta la Venta de Ticiano donde
tenemos los coches, no creo que nos separe más de un kilómetro.
Como se ha podido comprobar, esta ruta senderista, que discurre por la Raja
de Góntar, es de las imprescindibles, de las que hay que procurar hacer, sí
ó sí. Yo la tenía en cartera desde hacía mucho tiempo, porque su fama le
precede y ahora que ya la puedo incluir dentro de mi currículum senderista,
bien puedo decir que ha cumplido con creces, todas mis expectativas. De las
más intensas y espectaculares que junto a mis compañeros, yo he podido
disfrutar.
Tras despedirme de mis magníficos compañeros (ellos pernoctarían en Góntar
mientras yo regresaría a casa tras haber hecho la ruta) y dejar atrás la
senda, no solo vuelvo al hogar con las piernas cansadas, sino también con el
alma renovada. Cada paso fue un regalo, cada escalón superado, una lección.
Me quedo con el eco de nuestras risas, nuestras caras de sorpresa, nuestra
respiración agitada, nuestro denodado esfuerzo para vencer las trepadas y
los fuertes repechos. Me quedo también con la indeleble fotografía, vivida y
sentida de cada rincón por el que anduvimos.
Y como colofón al breve reportaje😄 que ha ido desfilando por aquí, una
hora y pico de vídeo, donde se recogen algunos de los pasajes más
interesantes de nuestra experiencia. Pese a lo que pueda parecer, he
recortado mucho, ya que a la cámara deportiva, le duran las baterías una
eternidad, y fui grabando todo el recorrido al completo, sin interrupción.
Por supuesto, se registran también los momentos más críticos, más tensos,
aunque también los más divertidos, los de las trepadas. De esas vivencias y
emociones que las acompañaron, que ya habrán de permanecer imborrables en la
memoria. Sobre todo, si como es el caso, quedan las aquí presentes capturas
gráficas para recordarlas.
Reconozco que para quienes no fueron protagonistas de esta vivencia, el
vídeo ha de resultar de un latazo impresionante, sobre todo porque se deja
notar en los repechos, mi respiración agitada al borde del colapso y las
continuas intrusiones en la imagen, de mis maniobras con la cámara. Pero se
trata de una impresión y registro, desde mi propia experiencia y enfoque,
que como expediente y remate final de esta inolvidable aventura, aquí
quedan (calidad HD).
¡HASTA LA PRÓXIMA!























































































































