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14 octubre 2016

EL ESTRECHO DE LA AGUALEJA (ALEDO) III

Nos vamos acercando al pueblo, y cerrando el círculo
Nuestro siguiente lugar de interés
Doy fe que eran solo once críos pero parecían doscientos. 
Tal era el ruido y algarabía que armaban.
Saludando divertidos y jaraneros a la cámara. 
Difícil papeleta la del maestro, tan necesario, tan esencial y pese a ello, tan poco valorado.
RAMBLA DE LOS MOLINOS
La Rambla de Los Molinos, es un paraje situado al oeste del casco urbano de Aledo. Esta rambla jugó un papel fundamentel durante mucho tiempo para el municipio de Aledo, ya que durante siglos, estos molinos eran una fuente económica para el municipio, además de ser fuente de suministro de harina principalmente, algo fundamental para la vida cotidiana unos siglos atras. Esta rambla alberga seis molinos, de los cuales, de algunos tan solo quedan vestigios de lo que fueron, siendo el molino de patalache el que mejor se conserva, en cuanto al "cubo" y la canalización por donde discurría el agua que hacía girar las ruedas de dichos molinos. Estos molinos, movian sus piedras mediante la fuerza del agua que se hacia descencer por una estructura con forma de cono, donde el agua caía a gran velocidad, ejerciendo la fuerza necesaria para que las piedras giraran y molieran el grano que daría lugar a la harina. Visitar la rambla de los molinos, fundamentalmente el núcleo de patalache, proporciona una idea de lo que pudo ser esta rambla tan significativa y apreciada por el pueblo de Aledo.
Un burrico nos sale al paso y alegremente nos saluda
Parece simpático
A la una de la tarde, la canícula reinante es más que apabullante. Nos montamos en el coche y salimos pitando hacia Cehegín porque pretendemos llegar a la hora de comer a casa y aún nos queda un ratico de trayecto y muchas curvas en el bacheado camino de vuelta. Al poco de abandonar Aledo, llegamos a esta recién restaurada capilla, que a la ida, ya había proyectado tomarle unas fotos al regreso, y así procedo, en efecto, que con las siguientes capturas de la ermita de Santa Leocadia, esta nueva entrada bloguera, toca a su fin y se despide.
¡HASTA LA PRÓXIMA AMIG@S!

EL ESTRECHO DE LA AGUALEJA (ALEDO) II

El Estrecho de la Agualeja, paraje protagonista que motiva nuestra visita a esta coqueta villa de Aledo es un lugar ciertamente interesante. Cuenta además en sus inmediaciones con una amplia zona recreativa que dispone de agua, barbacoas, mesas para comer en familia etc. Espacio suficiente para dejar los coches y en fin, todo lo necesario para pasar un día de domingo con críos bastante más que agradable. No me defraudó y a través de esta web de la región de Murcia y el video que yo mismo grabé, se puede comprobar ciertamente lo seductor del lugar. Hasta me tropecé con una anaconda que por poco nos zampa.

EL ESTRECHO DE LA AGUALEJA
El tramo medio de la rambla de Lébor, posee un rincón geológico de los más bellos de la región de Murcia, el estrecho de la Agualeja. Un paraje que permite al visitante conocer o más bien, disfrutar de la sinergia de los procesos geológicos antiguos, ocurridos hace millones de años, medios marinos profundos, arrecifes coralinos, playas y deltas, con los procesos geológicos recientes. El agua, la herramienta que la Naturaleza ha utilizado para modelar estas viejas rocas, ha dado lugar a uno de los desfiladeros más bonitos y sobrecogedores de Murcia. Se puede catalogar de importancia regional, por su geomorfología, por los procesos geológicos que en ella ocurren y por la historia geológica que nos cuenta. Es sin duda un libro pétreo factible de ser usado en todos los niveles de la enseñanza, incluso para uso geoturístico y recreativo.

 

Mirad, hasta aquí ha llegado el premio nobel de literatura 2016
Encuentros en la tercera fase del Estrecho de la Agualeja
Al fondo el EVA 13
Puente de Agualeja Madison
La serpiente pícara viborita, bonito ejemplar, ganas me entraron de echármela al cuello.
Se dejó querer y hasta que no la retraté a placer no reptó hasta desaparecer entre las sombras de la rambla
Por lo que se observa, Aledo tampoco se libró de los especuladores y la nefasta consecuencia del estallido de la burbuja inmobiliaria. Urbanizaciones fantasma que nunca representaron ni la sombra de lo que sus promotores habían augurado y que por contra, muchas de ellas solo se quedaron en redes de alcantarillado a medio hacer, calles cuyo trazado pronto fue borrado por matojos y zarzales, chalet a medio construir, pretenciosas hileras de palmeras, emulando las de Miami Beach, que antes sucumbieron al picudo rojo que a la misma crisis del ladrillo. En fin, la codicia, avaricia, la rapacidad del hombre, el ansia, su ciega ambición, rebozado muchas veces de corrupción, que lo convierte en títere, monigote, fantoche, verdugo y a su vez víctima del fatuo egoísmo que lo atrapa, pervierte y pierde.
Esa palmera, metáfora de la desmesura, la ambición frustrada, quebrada, la espuria avaricia que rompe el saco del juicio y la razón.
FINAL SEGUNDA PARTE