La última semana del mes de noviembre 23, en cuanto a actividades lúdicas
se refiere, dio bastante de sí porque el lunes realizaría una ruta en
motocicleta de más de 300 kilómetros, visitando entre otros lugares, los
embalses del Cenajo y Talave, Bogarra, puerto de las Crucetillas, Riopar,
etcétera, y al día siguiente, martes, me desplazaría a La Sagra, para
alcanzar su cumbre desde Las Santas. La idea era cubrir esos aprox 14
kilómetros entre ida y vuelta, lo más raudo posible, empleando el trote
cochinero lo que la orografía y mis aptitudes físicas me permitieran, al
objeto de que me sirvieran de entreno y puesta a punto para afrontar la
media senderista de la Falcotrail 23 que tendría lugar al sábado siguiente,
ya metidos en el mes de diciembre.
Al paso por Bogarra, lo primero que hice fue conocer la iglesia de la
Asunción y su mirador, que dejé pendientes en aquella excursión tan bonita e
inolvidable (coscorrón incluido) que hice por la ruta de las Esculturas.
Vistas de Bogarra desde el mirador de la Asunción.
Padrastro (1502m), desde el mirador.
La burrica que me trajo hasta aquí, atada a la reja.
Interior de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
Bogarra desde otros miradores
Un día de estos, habrá que darse un garbeo por el Padrastro.
Entre Bogarra y Paterna del Madera
Bonito y albugíneo pueblo, Paterna del Madera
Cerca de Riopar
Al fondo Riopar Viejo, que recordarán algunos de mis más antiguos
visitantes, le hicimos en 2016 una visita in extremis, con ocasión de
aquella inolvidable travesía senderista por la
Cuerda de las Almenaras, que hice acompañado de mi fiel, sufrida e intrépida compañera de
fatigas, Viky.
Los colores del otoño, a punto de exhalar su último aliento
cromático.
El vídeo editado de esta excursión motera, que subí hace algún tiempo a
Youtube, presenta la mengua de calidad que es propia de esta plataforma,
cuando la resolución raíz, como es el caso, no es muy alta, pero bueno,
cuando no hay pan, buenas son las tortas. En muchos tramos de este
tornasolado recorrido, a la cámara le pilla el sol a contrapelo, por lo que
centelleos en las imágenes se suceden (efecto luces de discoteca😄), al
ritmo de una excelente música funky, de claras reminiscencias ochenteras,
sonido que mueve mis resortes más bailongos. En fin, cada loco con su tema,
que como diría el chiflado aquel de Nietzsche, "la vida sin música sería un
error", y ¡hay que ver el menda cuánto la disfruta...! Pero mermas de
calidad en las imágenes aparte, creo se puede atisbar cuanto menos, la
belleza otoñal que desprende una Castilla La Mancha segureña, siempre
hermosa y sorprendente.
Cambiamos de tercio y al día siguiente, hemos dejado a nuestra izquierda la
Puebla de Don Fadrique y por la carretera de los Collados de la Sagra nos
dirigimos a Las Santas. Desde este emblemático lugar, parte un recorrido
hacia la cumbre muy trailero. Tiene un poco de todo, tramos de pista, senda
y empinadas subidas y vertiginosas bajadas, en definitiva, un excelente
entrenamiento para preparar una prueba de senderismo trail cualquiera. Llevo
idea de estar para comer en casa y me voy a entretener durante el camino lo
menos posible, dado que me conozco sobradamente el paisaje y no hace mucho
realicé casi idéntico recorrido con unos amigos.
Pero mi propensión senderista, ojeador de paisajes siempre es más fuerte
que mi apenas residual predisposición competitiva y cuando llego a Las
Santas, me encuentro allá por lontananza, neblinas la mar de fotogénicas.
Lamenté al instante el no haber venido provisto de cámara, porque por fuerza
la cumbre de La Sagra debe lucir hoy espectacular, de otro color.
¡Mecachisss...! ¡Ah, llevo la mochila negra, la de 40L, la que me permite
llevar ropa de muda y recio cortavientos con que protegerme en la siempre
ventosa y fresquita cima de la carismática montaña, lo que quiere decir que
por defecto, en uno de sus bolsillos, ha de estar la pequeña y antediluviana
Fuji, de 8 megapixeles y 12X de zoom. Mejor disponer de esta antigualla que
el todavía más prehistórico terminal Xiaomi Redmi 4 (creo que va por el 15),
del tiempo de los argáricos, que toma buenas fotos pero sin abusar del
acercamiento. Me aseguro de que la llevo consigo y ¡oh aleluya, qué suerte!,
que sin que represente nada del otro jueves, al menos podré tomar fotos
decentes de aquello que se me pueda poner a tiro.
Pronto dejamos atrás la ermita de Las Santas Mártires del Monte.
El tramo de ida hasta alcanzar el collado de las Víboras, exceptuando unos
pocos metros de pista, discurre la mayor parte por sendero, que siempre
evoluciona en progresiva subida, lo que supone un excelente calentamiento
para atacar la parte final de ascensión a los 2383 metros en que si sitúa la
cumbre de La Sagra.
La primigenia idea de mantener un ritmo fuerte de subida, se va al carajo
por una causa de estímulo y aliciente mayor. Con este bonito panorama hacia
oriente, ¡a hacer pijos lo que antes llevara en mente!
Aquel es el
Castellón de los Mirabetes, (1944m), también lo he visto escrito en los libros como de Mirabeles, sin
embargo, la forma más frecuente de verlo referido en Internet, es con uve.
La cartografía lo indica como Piedra de los Miravetes y Castellón de los
Mirabeles. Supongo que será correcto escribirlo de todas las formas
posibles. Así de caprichosos y veleidosos suelen ser los topónimos.
Excursión por cierto, también muy recordada por el que suscribe, pues supuso
aquella en la que Hulk me dejara tirado como una colilla, y la de astados
que me vi obligado a eludir, por si las moscas. Recorrido en todo caso, muy
recomendable, con excelentes vistas hacia Guillimona y La Sagra.
Muy próximos al collado de las Víboras, donde comienza lo
bueno...entretanto, a mi izquierda y por debajo de mí, flotando en
suspensión, un océano de nubes.
Los Riscos Gordo y Flaco.
Breve parada para evacuar, reajustarnos las trinchas, beber y apretarnos
los machos porque ahora es cuando lo matan, toparriba, pero se
trata de una ascensión muy llevadera, con numerosas "repisas" donde
recuperar el resuello y expandir la mirada. Se hace lo dura que uno quiera.
Representa sin duda, el itinerario de subida más asequible y sencillo, de
todos lo posibles, a lo más alto de La Sagra.
FINAL PRIMERA PARTE











































































































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