26 noviembre 2022

POR EL VIADUCTO DE LA RAMBLA PEREA II

Yo no pierdo ocasión, cuando uno de los viaductos de la Vía Verde se me pone a tiro, de tomarle fotos a pajera. Me parecen todos ellos espectaculares. A saber lo que en su día (de 1925 a 1933), a la hacienda pública le costaría su mastodóntica construcción, cuando la empresa privada ya advertía de su escasa rentabilidad y viabilidad a futuro. De hecho, fue una línea deficitaria y con poco tráfico durante la mayor parte de su historia, acumulando pérdidas año tras año, de forma tan onerosa que en 1971 se decidió echar definitivamente el cierre, y la línea Alguazas-Caravaca quedó clausurada y todas las instalaciones paulatinamente desmanteladas. Solo quedó operativo el tramo Murcia-Alguazas hasta 1990. Durante muchos años, el antiguo trazado, ya sin vías, estuvo abandonado a su suerte pero entre 1998 y 2011 se procedió a su progresiva rehabilitación para instaurar la denominada Vía Verde del Noroeste, reciclando algunos de sus bellos edificios como albergues.
Le tomamos fotos a punta pala, porque no podemos asegurar que durante una DANA (gota fría), un fuerte aluvión, no se lo pueda llevar por delante, que catástrofes más increíbles se han visto. De hecho, hace dos años, tuvo que ser sometido a tareas de reparación en uno de sus extremos, por el fuerte temporal que soportó en 2019, como después observaremos. Así pues, que quede constancia de su todavía buena traza, a día 19 de noviembre de 2022, cuando no le faltarán muchos años para cumplir los cien desde la fecha en que se colocara su primera piedra.
De todos modos, las obras bien hechas, siempre tendrán más posibilidades de resistencia ergo supervivencia. 
La plataforma férrea se eleva sobre la margen izquierda del río Mula, convirtiéndose en un magnífico mirador hacia las caprichosas y sinuosas cárcavas que modelan la rambla. Debe ser uno de los viaductos más monumentales de toda la línea férrea; doscientos metros de longitud que se alzan a gran altura sobre la inmensa rambla de Perea, rebosante de tradición e historia.
En la rambla de Perea, la Naturaleza nos regala más de trece kilómetros de una sublime geodiversidad. Su variado patrimonio geológico nos cuenta historias desde hace unos 70 millones de años hasta la actualidad. Su curso alto se incrusta en las entrañas de la tierra, en rocas duras cortadas a cuchillo, retorciéndose y generando uno de los mejores cañones meandriformes de la Región de Murcia. Su curso bajo, es una gran cárcava, una gran herida en rocas blandas donde las infinitas morfologías erosivas muestran toda la belleza de una típica rambla del paisaje semiárido del sureste español.
Todo ello regado por las numerosas surgencias a lo largo de su recorrido que favorecen, a diferencia de otras ramblas de Murcia, un caudal bastante regular y que abastecen de agua a una abundante flora y fauna, provocando una gran biodiversidad y calidad ambiental. Por ello la rambla, junto al río Mula y Pliego, es un Lugar de Importancia Comunitaria desde el año 2000. El agua en su discurrir desde el origen (Fuente Caputa), se remansa en pequeñas charcas, algunas de ellas son aprovechadas por los niños, por familias enteras, para disfrutar de saludables baños.
No es de extrañar que nuestros antepasados, desde la prehistoria, hayan utilizado los recursos geológicos de la rambla de Perea, se hayan refugiado en ella para sentirse abrigados y protegidos, o simplemente para contemplar este bello lugar. Además de en sus restos arqueológicos, sus vivencias han quedado incluso grabadas en sus topónimos. La rambla tomó el nombre del padre Perea quien según documentos del s. XVIII que recogen leyendas y tradiciones transmitidas hasta entonces oralmente, algo más de doscientos años antes terminó su vida monacal retirándose aquí como ermitaño. Caput Aquae, es el nombre latín que significa cabeza del agua, así llamaban los romanos a Fuente Caputa. Interesantísima reseña sobre la rambla, extraída de la web: Región de Murcia Digital, de obligada lectura)
Las obras contaron con un presupuesto de 60.000 euros y consistieron en la reparación del viaducto mediante escollera de piedra, construcción de cuneta y badenes para las recogida de aguas, pavimentación del tramo afectado y reposición de vallado de madera. Fueron ejecutadas por parte del Ministerio de Agricultura, a través de la Subdirección General de Regadíos, Caminos Naturales e Infraestructuras Rurales, tras los daños ocasionados por la DANA de 2019.
Y ahora sí que sí, regresamos cagando leches adonde hemos dejado el coche, para coger dirección al cerro de Alcalá (¡qué bonito topónimo!)
FINAL SEGUNDO CAPÍTULO

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