16 marzo 2019

LA AZOHÍA-BATERÍA DE CASTILLITOS III

Como nos descuidemos, termina por envolvernos la niebla, de modo que, una vez tomada la decisión de hacerle una mejor pormenorizada visita, postureamos un poco y emprendemos el regreso.
Después de la debacle del R. Madrid en que en una semana echó por el desagüe las expectativas de toda la temporada, hay que estar con el equipo más que nunca, sobre todo ahora que ha vuelto el de "la flor en el culo", esto es, Zidane. Dicen que nunca segundas partes fueron buenas, pero cualquiera sabe lo que sucederá a partir de ahora en el Madrid. Seguro estoy para convencerlo que Florentino le ha prometido al francés seductores fichajes para la próxima temporada que tal vez tenga ya casi firmados. En fin, con lo divertido que hubiera resultado que Hulk fuera del Barsa, para soltarle estopa a placer, pero ya es tarde y no resultaría creíble que de la noche a la mañana lo cambiara de equipo. A Yoda no le gusta el fútbol, así que, descartado queda para tal fin, pues será cuestión de incorporar algún nuevo personaje en nómina para tal menester. Hulk, por la gloria de tu madre, ¡que el Barcelona no gane la championnnnnnnnnn!!!!!! 
¡HALA MADRID!
Iniciamos el regreso a buen paso, observando los picos Roldán y Puntal del Moco como los comienza a envolver la niebla.
La jugada es volver por donde he venido y en el collado de los Siete Cucones (bajo las antenas de televisión), coger una senda que en dirección a las Casas de la Azohía, baja directamente a la población. El sendero, que describe constantes circunvoluciones en zigzag, se nota muy transitado por bicicletas, seguramente en la modalidad de descensos. Las he visto bajar a tumba abierta por trochas cuasi verticales que ni las cabras. Son bicis de características especiales cuyos conductores están locos de atar.
Cerro de los Siete Cucones
Bajando por el sendero se obtienen unas vistas magníficas de La Azohía y golfo de Mazarrón. Me tropiezo con estos motivos primaverales y claro, es superior a mis fuerzas resistirme al magnetismo que ejerce sobre mí el color amarillo...
Y para más inri, acude una abeja que se muestra lo suficientemente intrépida para brindarme descarada, unas bonitas capturas, durante el apasionante proceso de libar a placer el sabroso néctar de estas ambarinas flores.
En las inmediaciones de La Azohía, nos encontramos la morada de un español que muestra sin vergüenza ni complejo la enseña rojigualda, estandarte de su patria.
Los primeros atisbos de la inminente primavera se suceden
Por fin cerramos el círculo, pero antes de coger el coche, poniendo rumbo a casa, le tomamos estas fotos a Hulk, en la pedregosa playa de La Azohía. 
Me queda que ilustrar una siguiente incursión que hice a estos parajes, para registrar lo que dejamos sin cubrir, por culpa de la niebla, pero lo dejaremos para próximos capítulos.
De momento, finalizo este reportaje a modo de colofón, con dos estupendos videos de tomas aéreas con dron, de este fantástico lugar que llaman Batería de Castillitos.



¡HASTA LA PRÓXIMA AMIG@S!

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