Desde la Zarza, nos había llamado la atención la silueta de un cerro, algo más bajito que el del Gato, que se encuentra metido ya en provincia de Almería, muy próximo a Topares. Investigamos sobre el particular averiguando que se trataba del Cerro Gordo.
El susodicho se merecía un nuevo acercamiento por la zona para inspeccionarlo, aunque en la siguiente ocasión, ya no contaríamos con la grata y amena compañía de Pedro.
Dirigiéndonos a nuestro próximo objetivo, y nada más superar el villorrio de El Moralejo, nos llamó la atención este gran apilamiento de alpacas para forraje, que no tuve más remedio que detenerme unos instantes, con el fin de inmortalizar.
Dejamos el coche en un camino que separa El Cerro Gordo de Macián y comenzamos a caminar despacito para ir progresivamente calentando mientras vamos alcanzando altura.
Nos encontramos el paisaje en derredor, un poquito más verde si cabe que cuando recorrimos la sierra de la Zarza.
La silueta de El Carro.
Un puesto en la tala para la caza del "pájaro".
En este arbusto de lindas flores amarillas un insecto "se estaba poniendo las botas..."
El insecto se zambulle de cabeza en el corazón de la flor, libando hasta atragantarse del dulce néctar que lo deja beodo perdido.
¡Después del atracón, estará este para hacer muchos hoyos...!
Ya vemos el poste de hormigón del vértice geodésico.
Topares.
Bonitos paisajes en todas las direcciones.
La sierra de la Zarza y La Serrata de las Cobatillas.
Torreta del Charcón.
Sierras de Maimón y María.
Topares.
Observamos la presencia de grandes buitres sobrevolando nuestras cabezas.
A punto de coronar este bonito cerro con vistas espléndidas en todas las direcciones posibles.
Bonito balcón equipado con sofá de piedra, ideal para zamparse el bocadillo mientras se admira el paisaje.
Viky luciendo pelado de verano.
A pocos metros ya del cilindro geodésico.
Helo aquí, custodiado con una pequeña cruz orientada hacia Topares.
FINAL TERCERA PARTE
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