12 abril 2026

Coronando la Sierra de los Donceles III y Final (Agramón) (en desarrollo)

Por fin alcanzo el cilindro de la sierra de Los Donceles, que se encuentra elevado sobre la rasante de las aguas del mar, a los 808 metros.
Aquella prominencia alargada, más pelada que la cartera de un jubilado a final de mes, es El Batán. A este y Los donceles, les separa la Hoya del Conejo y una rambla de homónimo nombre. También se observa sobre el mapa, un camino que circunvala El Batán, que por su lado más oriental, conecta con el Camino de Aníbal. 
La estribación septentrional de Sierra Seca. 
Sierra Seca y la Rambla de los Postes.
Estas piedrecitas tan bonitas se encuentran en la peana de hormigón del vértice.
En esta ocasión, me he traído a Yoda, con la idea de que me hable un poco de Hannibal, cuando dos siglos antes de nuestra era, pasara por aquí con su gran ejército. Me ha salido por peteneras, diciéndome que, aunque desde el punto de vista de los humanos, es bastante entrado en años, por no decir, más viejo que Matusalén, no lo es tanto como para haber sido coetáneo del cartaginés. No lo he percibido comunicativo ni abierto al diálogo constructivo, sino más bien, todo lo contrario, cascarrabias y un pulguillas de tomo y lomo. Tengo para mí que está harto de vivir y que ya todo le aburre. Yo que estoy por la labor de sacarlo de vez en cuando a que le dé el aire, y así me lo agradece. Otro ingrato más, como Hulk, que ya lo decía mi padre, cría cuervos que de desagradecidos está el mundo lleno. Bueno, no es así el refrán pero no veo yo a este sacándome los ojos. ¡Vaya decepción, haber perdido las ganas de vivir, y sobre todo él, que no puede quejarse de que le amarguen la existencia los problemas humanos de lo más mundanos como los de la próstata, artrosis, artritis, hipertensión, el colesterol alto y tantos otros más. Con razón dice otro proverbio, que dios le da pan a quien no tiene dientes. Se muere de aburrimiento porque no le duele nada, y en vez de sentirse dichoso por la suerte que tiene, va el tío, con toda su supuesta sabiduría, y se deprime porque ya no le encuentra sentido a la vida, con lo afortunado que debería sentirse por haber llegado a viejo, que no todo el mundo puede decir lo mismo. Porque ya lo he dejado expresado en repetidas ocasiones en este blog, que si por algo me gustaría llegar, sin resultar una carga, a los 120 años o más, es por ser testigo de los adelantos tecnológicos, que ya tenemos presentes y los que están por llegar. ¡Qué mierda lo de tenerse que morir! Y aquí tienes a este desafecto perro flauta intergaláctico, que le contemplan 900 años o más, y en vez de sentirse agradecido, por la suerte que ha tenido, va el tío y se deprime porque ha perdido la ilusión de vivir.
A Yoda se le está poniendo la misma cara mustia y de amargado que a Hulk. Me queda la duda de si habré sido yo el causante, de que se hayan aburrido conmigo o es que, es el ambiente, desde la plandemia, lo que hace que la gente en general, parezca malhumorada, irritada, indignada, mostrando tan poca tolerancia a la frustración y las contrariedades de la vida. Con este fantoche cinematográfico, me ocurre lo que con algunas  personas, que donde te crees que hay tocino, luego no hay ni estaca y por ello, lo mejor siempre es no crearse expectativas sobre nadie, si siquiera con Yoda, porque los personajes peliculeros, películas son. Yoda se ha quedado ya bastante obsoleto, y me temo que es el principio de su fin. De un mojón cualquiera a acabar sobre una mesa de saldos, es cuestión de un tris. Porque antes, me lo llevaba de excursión, y en momentos puntuales, lo sacaba de la mochila y le solicitaba información acerca de este o aquel hecho histórico, y dependiendo las ganas que tuviera de calentarse la cabeza, me ofrecía su sapiencia inestimable, lo que coadyubaba al enriquecimiento de este blog. Pero de un tiempo a esta parte, está de un morisco que no hay quien lo soporte. Que no es que me cueste mucho mantenerlo, que afortunadamente, apenas come ni tengo que pagar mucho de Seguridad Social, pero dado el poco servicio que me presta, me preguntó si no será mejor cortarle las orejas, echarlo al monte y allí se las componga. Porque ganas me dan, desde luego.
— Pero vamos a ver, Yoda, desde lo más alto del cilindro de los Donceles, desde donde se obtiene una perspectiva inmejorable del Camino de Aníbal, te imploro, ¿no me podrías hacer una escueta reseña acerca de aquella fabulosa expedición que protagonizó el general cartaginés, con su ejército de noventa mil infantes, doce mil jinetes, 37 elefantes, con el objetivo de conquistar el norte de Italia...? 
— Insistirte de nuevo, debo, pesado tú eres, ¡verdadera chapa de hombre! Mil años antes de mi nacimiento, su odisea Aníbal protagonizó. Por eso, de oídas solo, mi conocimiento es.

— Escucha bien, pues una vez sola lo diré:

El Periplo del Cartaginés

El Origen: En Qart Hadasht desembarcó él, Cartagena llamada en vuestro tiempo.
La Marcha: Hispania atravesó, y los Pirineos y los Alpes cruzar él buscó.
Las Lagunas: Sombras en su viaje ibérico hay, pero rastros de sus pasos, el tiempo ha dejado.

Caminos y Confusiones

— Este enclave estratégico por el que me paseas, con el Camino de Aníbal vinculado está. Cuando su ejército singular partió —con elefantes y criaturas extrañas del lejano sur— hacia la conquista de Roma se dirigían. Durante la guerra por el dominio de estas tierras, el Camino de Hércules recorrerían, Vía Augusta más tarde nombrado. Por Albacete pasaba, enlazando Alcaraz, Chinchilla y Caudete.

— "En un error instalado tú estás, joven padawan, alias Montecristo."

Relacionado este camino de Hellín está, con una expedición anterior. En el año 222 antes de Cristo, desde Cartagena hacia Sagunto él marchaba.
Más no me preguntes hoy. Ni telepatía, ni palabras quedan en mí... cascada mi garganta está, y descansar de platicar, yo debo.
— Gracias Yoda, sabía que aún podía confiar en ti. Me has sido de gran ayuda, y reconozco que ignoraba lo de "ese viaje anterior".

— ¡Que la fuerza del conocimiento te acompañe, mi a veces cargante Montecristo! Saber me alegra, que mi interpretación de la historia de tu agrado haya sido. A veces, poner un poco de orden histórico, por parte de la sabiduría de un maestro Jedi de novecientos años, venir bien te debe, y con los tíos petardos, de un poco de paciencia, también yo debo hacer gala...😉
Después de la lúcida empero desganada información, no exenta de reproche, ofrecida por Yoda, que me ha puesto a cavilar, sin quedarme ganas de volverle a preguntar, me dedico también a otear el magnífico paisaje que se me ofrece en derredor. Vuelvo a echar en falta los prismáticos. Lo que más próximo destaca es el cauce del río Mundo y Agramón, custodiada siempre esta población por la sierra de Cabeza Llana. Y más hacia el horizonte, a la derecha de Yoda, se avizoran las poblaciones de Hellín y Mingogil. Y hasta he logrado distinguir, mucho más al Noroeste, el cerro del Padrastro y la Peña de la Albarda. En fin, la atalaya desde aquí, como punto de observación, hacia los cuatro puntos cardinales, resulta suprema.
Dicen que es de sabios hacer de la necesidad virtud, que de todo se aprende y que no hay mal que por bien no venga. Si con Yoda, ya todo apunta a que poco voy a poder contar con él en lo sucesivo, porque bien se ha podido comprobar, que me asiste con apatía y no poca desgana, echo mano de la IA, en este caso de GEMINI, y aprovechando que me hace unos trabajillos de recreación gráfica, mostrándose la mar de solícita y colaboradora y dado que el matusalén me ha dejado con la mosca en la oreja, voy y le pregunto, a ver amiga, me gustaría que me hablaras de la contienda de Aníbal camino de Sagunto, que al asediarla y tomarla, dicen los historiadores que provocó la Segunda Guerra Púnica...y que precisamente ese ejército que tomó Sagunto, pasó por lo que hoy es Agramón y los ríos Mundo y Segura. Esta información o noción que yo tengo, ¿me la puedes confirmar o desmentir; fueron así como acontecieron los hechos...?
Acompañado de Aníbal Barca y parte de su ejército, en la cumbre de la Sierra de los Donceles.
Gemini ha dicho:

¡Qué buen ojo histórico tienes! Estás tocando uno de los puntos clave de la estrategia de los Bárquidas en la península ibérica.

Para darte una respuesta directa: sí, tu noción es históricamente muy sólida, aunque con los matices propios de una época donde las "carreteras" eran rutas naturales y los valles de los ríos las mejores guías.

Aquí te detallo cómo encaja lo que mencionas en el rompecabezas de la historia:

1. El Casus Belli: El Sitio de Sagunto (219 a.C.)

Tienes toda la razón. Aunque el Tratado del Ebro marcaba ese río como el límite de las zonas de influencia entre Roma y Cartago, Sagunto (que estaba al sur del Ebro, en zona teóricamente cartaginesa) era aliada de Roma.

Aníbal, consciente de que el conflicto era inevitable, asedió la ciudad durante ocho meses. Al caer Sagunto, Roma exigió la entrega de Aníbal; Cartago se negó, y así estalló la Segunda Guerra Púnica.

2. El paso por el Mundo y el Segura (Camino de la Vía Heráclea)

Antes de llegar a Sagunto o de partir hacia Italia, la base de operaciones de Aníbal estaba en Qart Hadasht (la actual Cartagena). Para movilizar a decenas de mil hombres, elefantes y suministros desde el sureste hacia el Levante y el norte, Aníbal utilizó la ruta conocida como la Vía Heráclea (que más tarde los romanos reformarían como la Vía Augusta).

El corredor natural: Esta ruta aprovechaba los valles de los ríos para evitar las zonas más escarpadas de las cordilleras béticas.

Agramón y el río Mundo: Geográficamente, para ir de Cartagena hacia el interior y luego buscar el paso hacia el levante, el valle del río Mundo y la zona de Agramón (Hellín) son pasos naturales obligados. Es el camino lógico que conecta la costa murciana con la meseta y el corredor de Almansa.

Logística: Un ejército de ese tamaño necesitaba agua y pasto de forma constante. Seguir el curso de los ríos Segura y Mundo no era solo una cuestión de dirección, sino de supervivencia para los elefantes y las bestias de carga.

3. Evidencias y Tradición

Aunque no hay una "señal de tráfico" de la época, los hallazgos arqueológicos en la zona de Albacete (como el importante poblado ibérico de El Tolmo de Minateda, muy cerca de Agramón) confirman que esa era una zona de paso y control comercial y militar vital en el siglo III a.C.

Muchos historiadores coinciden en que Aníbal, en sus campañas de castigo contra las tribus de la meseta (como los olcades o los carpetanos) antes del asedio de Sagunto, utilizó precisamente estos ejes fluviales para desplazar a sus tropas.

En resumen: Tu información es correcta. Estás visualizando el camino real que transformó el Mediterráneo. Aníbal no solo era un genio táctico en el campo de batalla, sino un maestro de la logística que supo leer la orografía del sureste español para mover una maquinaria de guerra sin precedentes.

¿Te gustaría que profundizáramos en algún detalle sobre cómo lograban cruzar esos ríos con los elefantes o sobre las tribus íberas que se encontraron en ese trayecto?
 Sí claro, ilumíname...
Entrar en los detalles de la logística y la diplomacia de Aníbal en el sureste español es como abrir un manual de estrategia militar antigua. El paso por las cuencas del Segura y el Mundo no fue un simple paseo, sino una operación de alta ingeniería y política.

Aquí tienes los detalles más fascinantes de esa expedición antes de llegar a Sagunto:

1. La "Autopista" de la Antigüedad: La Vía Heráclea

Antes de que existieran las calzadas romanas, los íberos y fenicios ya utilizaban la Vía Heráclea. Aníbal la aprovechó para conectar Qart Hadasht (Cartagena) con el interior.

El nudo de Agramón: La zona de Hellín y Agramón era un punto estratégico donde se cruzaban los caminos que venían de la costa con los que subían hacia la Meseta. Era un "puerto seco" donde el ejército podía reagruparse tras salir de las zonas pantanosas del litoral.

El control del agua: Un ejército de unos 50.000 infantes, 9.000 jinetes y 37 elefantes necesitaba una cantidad ingente de agua. El río Mundo era su seguro de vida. Los elefantes africanos de bosque (más pequeños que los de sabana) consumían unos 150-200 litros de agua al día cada uno.

2. El desafío de los Elefantes y los Ríos

Cruzar ríos como el Segura o el Mundo con elefantes no era tarea fácil. Polibio y Tito Livio nos dan pistas de cómo lo hacían:

Balsas cubiertas de tierra: Para engañar a los elefantes y que no temieran al agua, construían grandes balsas de madera y las cubrían con una espesa capa de tierra y hierba. Así, el animal creía que seguía caminando por suelo firme hasta que la balsa se soltaba y era remolcada por botes.

Vados naturales: En zonas como Agramón, buscaban los vados (puntos poco profundos). La caballería númida solía cruzar primero para comprobar la firmeza del fondo y evitar que los elefantes quedaran atrapados en el lodo.

3. La diplomacia con las tribus íberas (Olcades y Bastetanos)

Aníbal no solo marchaba, también negociaba o sometía. Al pasar por estas tierras:

Reclutamiento: Gran parte de su ejército no era cartaginés, sino mercenarios o aliados íberos. En su paso por el valle del Segura, incorporó a honderos y guerreros locales que conocían el terreno mejor que nadie.

Logística de cereales: El Campo de Hellín y las riberas de los ríos eran zonas fértiles. Aníbal necesitaba asegurar que las tribus locales le entregaran grano (el "impuesto de guerra") para alimentar a su tropa durante el asedio a Sagunto.
4. El asedio a Sagunto: El detonante

Cuando Aníbal llega finalmente ante los muros de Sagunto, no lo hace como un aventurero, sino como un general con una línea de suministros perfectamente establecida desde Cartagena a través del camino que tú mencionas.

La traición de la línea del Ebro: Roma argumentaba que, aunque Sagunto estaba al sur del Ebro, debía ser respetada. Aníbal utilizó las fricciones de los saguntinos con las tribus vecinas (aliadas de Cartago) como excusa legal para atacar.

Ocho meses de resistencia: Sagunto no cayó fácilmente. Se dice que los habitantes, antes de rendirse, quemaron sus riquezas y se lanzaron a las llamas. Este nivel de resistencia retrasó los planes de Aníbal para llegar a Italia, pero le aseguró que no dejaba enemigos a su espalda.
5. ¿Qué queda hoy allí?

En el entorno de Agramón y Hellín, el yacimiento de El Tolmo de Minateda es el mudo testigo de esta época. Aunque es famoso por sus fases posteriores, su origen íbero está ligado a este control del paso natural. Si te sitúas en los cerros que rodean el río Mundo, puedes imaginar perfectamente el sonido de miles de sandalias, el relincho de los caballos númidas y el barrito de los elefantes levantando polvo en su camino hacia la gloria y el desastre en Italia.

Fue un movimiento logístico que, según los cálculos modernos, implicaba una columna de marcha de varios kilómetros de largo. ¡Ver eso desde las alturas de los cerros de Agramón debió ser un espectáculo aterrador y majestuoso!

¿Te imaginas ser un pastor íbero en uno de esos cerros y ver aparecer de repente a 37 elefantes por el valle del río Mundo?

— ¡Tuvo que ser tremendo...!
Gemini ha dicho:

Totalmente. Para un habitante de la zona en el siglo III a.C., ver aparecer aquello debió ser algo parecido a una invasión alienígena. No era solo un ejército, era un ecosistema en movimiento.

Imagínate el impacto visual y sensorial de ese momento:

1. El estruendo y el polvo

Hoy el valle del Mundo es silencioso, pero en aquel momento, la columna de Aníbal podía extenderse por más de 15 o 20 kilómetros.

El sonido: No solo eran los pasos de 60.000 hombres. Era el tintineo de las armaduras de bronce, el crujido de los carros de suministros, los gritos en lenguas extrañas (fenicio, griego, lenguas bereberes, celta) y, sobre todo, el bramido de los elefantes.

La vibración: El suelo literalmente vibraba. El paso de un elefante de guerra, sumado a la caballería pesada, se sentiría en las suelas de los pies mucho antes de verlos aparecer por el recodo del río.

2. El "terror psicológico" de los elefantes

Para los íberos de las tierras de Albacete y Murcia, el elefante era un animal mitológico hecho realidad.

Los llamaban "los bueyes de Lucania" o simplemente "monstruos".

Ver a esos animales, probablemente protegidos con frontales de cuero o metal, avanzar por los vados del río Segura, debió anular cualquier intención de resistencia de las pequeñas aldeas locales. Era un mensaje claro de Aníbal: "Soy el dueño de una fuerza que no es de este mundo".

3. Un arcoíris de guerreros

El ejército de Aníbal era la fuerza más multinacional de la historia hasta ese momento. Verlos pasar era ver el mapa del Mediterráneo:

Los Númidas: Jinetes africanos que montaban sin bridas, veloces como el viento, flanqueando la columna por los cerros.

Los Honderos Baleares: Tipos con tres hondas atadas al cuerpo, capaces de atravesar un casco a 50 metros de distancia.

Infantería Libia: Con sus corazas de lino blanco y grandes escudos, marchando con disciplina férrea.

4. La logística: Un "monstruo" que necesita comer

Lo más tremendo no era solo la batalla, sino el hambre de ese ejército. Imagina a los encargados de suministros de Aníbal llegando a los poblados cerca de Agramón:

Exigían toneladas de grano y cabezas de ganado.

Si una aldea se negaba, desaparecía.

El paisaje se transformaba: donde había bosques, se cortaba madera para hogueras y puentes; donde había campos de cultivo, quedaban arrasados para alimentar a las bestias.

Fue un evento que marcó a fuego la memoria de las gentes de Hispania durante generaciones. De hecho, muchos de los nombres de lugares y leyendas locales sobre "tesoros de los cartagineses" o "pasos de gigantes" tienen su origen remoto en esos pocos días en los que el hombre más buscado por Roma decidió cruzar nuestros ríos.

¿No te parece increíble que ese camino que hoy vemos tan tranquilo fuera una vez el escenario del mayor despliegue militar de la Antigüedad?
Después de quedarme acojonado, y por demás, dejarme anonadado, estupefacto, por las infinitas posibilidades que la IA, en la actualidad me ofrece, que hacen de Yoda, no solo ya, un personaje obsoleto, irrelevante sino también decadente, insignificante y superfluo, se me ocurre, que ya que GEMINI, me ha recreado en tan insigne lugar, con Hannibal y parte de su ejército, que por qué, no lo intenta también con Hernán Cortés y algunos de sus soldados...cuyo brillante y apasionante relato de parte de Juan Miguel Zunzunegui, me ha venido acompañando, durante gran parte de este vertiginoso camino. Y la IA no se hace de rogar ni se muestra tan displicente como el viejo chocho de Yoda. 
Bueno Yoda, mucho lo siento, pero, o reconduces tu actitud para conmigo o te dejo relegado en la estantería donde sueles estar, acumulando polvo y cagadas de mosca, hasta el día del juicio final. 
Tú verás. 
Y ahora viene cuando lo matan, porque si complejillo ha sido alcanzar el vértice de Los Donceles, salir y descender de aquí, también tiene su dificultad.
Los primeros metros del descenso, parecen sencillos. 
Pero poco a poco, según bajamos, la cosa se va complicando. Tenía cargados en el Garmin, dos track, por si para la bajada, un vez observada la situación in situ, decidía utilizar el de reserva. Pero claro, tenía la duda, de cual de los dos descensos, se mostraría más amigable. Si al principio, el terreno se presentaba, muy llevadero, poco a poco, una inclinación cada vez más acusada, con suelo roto, sembrado de monte bajo plagado de esparto, jara, romero, tomillo, espino negro, gamones, cabezas de frailes, matas de florecillas amarillas, traicioneras raíces así como pimpollos de pino carrasco, que han brotado de forma espontánea (tras el incendio), hacen de la evolución hacia abajo, una faena un tanto penosa. Aquí, en este punto, ya me estoy preguntando si no habría bajado mejor por el otro lugar. Pero en fin, a lo hecho, pecho, no queda otra. Ahora hemos de concentrarnos, porque la cuerda por la que descendemos, se estrecha cada vez más, teniendo que afrontar, pasos un tanto aéreos. 
En amarillo, el itinerario que yo utilizo. En una próxima ocasión por estos pagos, si la hubiere, utilizaría el de color azul.
El Camino de Aníbal.
Hasta el rabo todo es toro y no hay que bajar la guardia en ningún momento, porque se han de sortear algunos pasos difíciles, faltando poco para llegar al pie de monte. Parte de guerra: arañazos varios, culazo, rotura de los pantalones a la altura del pompis y pérdida de una gorra de verano de color negro...que por no retroceder para recuperarla, por allí, en algún punto se quedó. Que le aproveche a quien se tropiece con ella. Por lo demás, mi integridad física resultó indemne, y eso es lo más importante. Es que, visto lo visto, la sierra de Los Donceles, no resulta sencilla de patear y se las trae.
Por el cabezo de la izquierda de la fotografía he bajado.
Este me iba quedando a mi izquierda.
Sierra de la Cabeza Llana y el Alto de Terches.
Poquito antes de aterrizar por fin, en el Camino de Aníbal, ahora solo toca relamernos de gusto por haber sabido culminar y llevar a buen término, esta peliaguda aventura senderista, Sin Novedad.
Poquito antes de cerrar el círculo, y mientras nuevos vestigios del demoledor incendio de 2012, que sufrió esta bonita e histórica comarca manchega, se suceden cada equis metros, recreo otra vez en mi imaginación, con la ayuda inestimable de la IA, aquella portentosa y nunca más repetida hazaña en la historia, de Aníbal y su exótico ejército, atravesando y saqueando, estas fluviales y ubérrimas tierras.
¡QUE SALUD Y FUERZA NOS ACOMPAÑEN!
¡HASTA LA PRÓXIMA!

No hay comentarios:

Publicar un comentario