Tiempo hacía que le tenía ganas a la sierra de Castril. De hecho, aún tengo pendientes de realizar unas cuantas rutas por esta magnífica sierra granadina. Pero estaba claro que lo próximo y más inmediato sería darse una vuelta por toda aquella cuerda que tuve enfrente, y que anduve observando y tomándole fotos, con ocasión de mi anterior excursión al Calar de Juana. De paso, hollaría dos picos que aún se encontraban pendientes de coronar. ¡Ya puedo decir, que dos cerros más, Tornajuelo y Tejo...a la sacaaaaaaaa! La manera más sencilla de atacar el extremo sur de la Sierra de Castril y acceder a su cuerda es, o bien por el collado del Laude o hacerlo desde el Almicerán. Yo cedido hacerlo por esta segunda alternativa que me llevará a describir una soberbia elipse alargada de 21 km. Para ello, utilizo una vez más, un track del amigo Alexandermágina, con una variación, y es que, obvio la cumbre del Buitre, no solo por conocerla de otras ocasiones sino también por haberme entretenido más de la cuenta, tomándole fotos al Increíble Hulk. El miedo a que pudiera aparecer el tío del mazo también fue una razón de peso. A ese taimado rufián, hay que guardarle el aire y toda cautela y previsión, cuando se camina en soledad, parece poca. En otro orden de cosas debo decir que mi deterioro mental continua su caída libre y en picado hasta el mismísimo dislate. Digo esto porque un nuevo personaje viene a sumarse a mi ya nutrido catálogo inanimado de acompañantes en pro de ensalzar la cima y sentirme menos solo durante mis andanzas. No quiero reconocerlo pero la baja de Viky me está pasando factura a nivel mental y emocional, y aunque de momento no he comenzado a hablar con ninguno de los personajes que me acompañan, tarde o temprano me veo estableciendo disquisiciones filosóficas con Yoda, kafkiano cometido, que le vendría, a priori, como anillo al dedo. El día que eso suceda y para colmo de males, admita que rebate mis argumentos, será momento de buscar ayuda profesional porque entenderé que habré tocado fondo y perdido definitivamente la chaveta.
¡Vaya comienzo!, me digo.
Después de algunos metros, la cosa mejora, y el tramo de este paso se hace divertido, hasta que me tropiezo con un muro. No puedo seguir avanzando. A mi derecha, sobre tres o cuatro metros por encima de mí, queda la valla y después de inspeccionarla, no encuentro ningún punto flaco que me permita sortearla. Tengo que hacerlo por el talud del lado izquierdo que es casi una pared, so pena de dar media vuelta. Con cuidado, se puede trepar, y cuando lo consigo, compruebo que estoy fuera del perímetro de la finca y ya puedo conectar con el track. A posteriori constato que debía haberlo iniciado por un camino a la derecha del cortijo Boqueta. Yo lo hice siguiendo el cauce seco del Arroyo de los Almiceranes.
Una vez superada esta pequeña dificultad, comienzo el ascenso hasta la primera cota del Tornajuelo. Hay que vencer un desnivel de 800 metros, algo así como dos veces el As de Copas, pero la subida es relativamente larga, progresiva y por tanto, el terreno a superar se hace dócil y llevadero. Como dice el proverbio chino: ¡Hay que subir la montaña como viejo, para llegar a la cima como joven...! Es lo que pretendemos como así dicta la experiencia. En la imagen inferior, el hotel rural Ibipozo.
Conforme vamos ganando altura, comienzan los ojos a hacernos chiribitas. El paisaje que dibujan La Sierra del Pozo y el embalse de la Bolera, brilla en todo su esplendor.
Aún a riesgo de resultar cansino, disparo al paisaje una y otra vez. En cada contemplación me parece nuevo.
La subida se hace amena pues el disfrute de los sentidos apenas deja percepción del esfuerzo.
El desnivel poco a poco se va atemperando.
Jugamos con los elementos del terreno que se nos ponen a tiro.
En el vértice geodésico del Tornajuelo (1915m).
Desde nuestra destacada atalaya, disfrutamos de extraordinarias panorámicas hacia Sierra Seca y La Sagra.
Y ha llegado la hora de presentar a este nuevo personaje de guiñol incorporado en la nómina de mi Viky y Yo, que es con diferencia, el más espectacular, el más versátil y plástico, estético, atractivo, cinematográfico, más hercúleo, macizo, cachas, titánico, tío bueno, sonrisa profidén y cara mala hostia de cuantos hasta la fecha, han pasado por aquí. Este sí que con su fuerza sobrehumana sería capaz de mover de sitio el Tornajuelo, y por descontado, poner un poco de orden en Cataluña. De momento, dejaremos que nuestro hombre verde nos acompañe de vez en cuando a las cumbres, para que con su rumbosa y gallarda presencia las adorne y ensalce.
La verdad es que el tío mete miedo. ¡Quien puede temer ya al tío del mazo, llevando a este sansón en la mochila...?
Este sí que es un verdadero primo de Zumosol.
El increíble Hulk, recortado sobre parte del altiplano granadino.
Enarbolando la rojigualda.
Marcando bíceps y pectorales, haciendo evidente su óptima alimentación hiperproteica a la par que eficiente trabajo en el gimnasio.
Con unas últimas tomas al paisaje que nos rodea, emplazamos al respetable a la segunda parte.




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