Aprovechamos esta hendidura en la roca para saltar a la cuerda del Rivazuelo, y tras apenas unos cientos de metros, llegar a su estilizado y puntiagudo vértice geodésico. Lo más duro y espinoso de la ruta, lo hemos dejado atrás.
Macu, apoyada en un resalte del vértice, de espacio inverosímil manteniendo empero, el tipo y el equilibrio.
Elena, mostrando el estandarte de los Arribotiles.
Más tomas de la pequeña fiesta jaranera que organizamos en la cumbre.
Con Fernando y Pedro.
Y como no podía ser de otro modo, conociendo el percal, da comienzo el particular show de Asensio que nos ofrece un discurso institucional a propósito de la declaración de independencia del Cerro Rivazuelo.
Sin poder dilucidar a qué venía lo del sombrero británico; al parecer, según él, porque alguna vez en la historia, Lorca fue colonia inglesa.
Momentos del solemne discurso.
Con dos bellas súbditas atendiendo con ceremonia y boato al mensaje del ínclito diplomático.
Pedro, alucinando en colores.
Kranker, pretendiendo también su cuota de pantalla ergo protagonismo.
Míster Asensio, todo un lord de la montaña.
Ambos dos en toda su salsa, Nos hicieron pasar un rato muy divertido.
Joaquinillo...no pasa el tiempo por él.
Fernando, atizándose un buen tiento de vino.
Elena, rusa de San Petersburgo, de carácter alegre y tranquilo. Hace diez años llegó procedente de aquellas gélidas latitudes, y nuestro benigno clima y sus gentes la conquistaron y de momento, entre nosotros permanece como una española más.
Asensio, en toda su cómica y salerosa salsa.
Unas fotos antes de salir al encuentro del segundo punto más elevado del día, pero ya dentro del término municipal de Mula, el pico de La Selva.
Recorremos por la cuerda clásica, a buen ritmo, la distancia que nos separa del vértice geodésico de la Selva. El paseo en alegre charla se hace muy agradable. Helena de Troya se escribe con h ;)
Pero aún no está todo el pescado vendido porque la bajada, para mí, inédita, con mucho terreno suelto, cuasi vertical, se hace muy deslizante y proclive al doloroso traspajazo.
Tras la escarpada bajada, llegamos a una pista muy andarina que en algunos tramos transita paralela al barranco del Horcajo. Alguien al que conozco muy bien, se pone delante y en dos minutos logra que el grupo enmudezca y solo se perciba la respiración agitada del que te precede. Estos senderistas todo camino, andan pero que, ¡tela marinera!
Y evolucionando entre pista y senda, desembocamos en la carretera MU-503 a la altura del km 36.
Y por esta, cubrimos unos metros hasta donde habíamos dejado por la mañana los autos.
Epílogo: Bonita jornada de senderismo, realizada entre amigos. Chiki, propuso un recorrido, al parecer inédito, que nos hizo emplear durante bastantes tramos, no sola las piernas para ir progresando sobre el terreno, sino también las manos, pues las trepadas fueron constantes. El plato fuerte de esta ruta, en mi opinión, fue la espectacular subida por la que Chiki denomina "la canal de los Janjorros". Un recorrido muy divertido, técnico a veces, que requiere de cierta agilidad para ir sorteando los obstáculos, pero en todo caso, asequible a cualquier andarín con experiencia atraviesamontes y un mínimo de preparación física. No lo considero itinerario placentero ni aconsejable para la época estival, pues en algunos lugares, se evoluciona muy encajonado, y el sol directo, falta de ventilación, terreno desértico, sin apenas sombras, peñascoso, muy abrupto, casi inhóspito, añadido a las altas temperaturas que suelen fustigar por aquí, puede convertir la excursión en un verdadero infierno. Se superan los 1500 metros en sendos picos de Rivazuelo y La Selva, y si el día es claro, las sierras más inmediatas a nosotros, de Cambrón, Pedro Ponce y Espuña, nos irán brindando un más que espléndido paisaje. Atención a la bajada desde el pico de la Selva. Nada del otro jueves pero mucho terreno suelto, que nos resultará rentable y por ende, aconsejable, contar con la ayuda de un bastón y extremar las precauciones, yendo concentrados para evitar caídas y esguinces.
Viky, una vez más, salvo puntual ayuda en algunos de los resaltes verticales que hubimos de superar, se desenvolvió con gran desempeño, rayando a gran altura, haciéndome sentir orgulloso de ser su dueño por haberla adiestrado y finalmente convertido en el gran cánido montañero en que hoy en día es. Todo lo que sea transitar por terreno seco, así sean terrenos que ni las cabras o paredes cuasi verticales, ella las sortea sin apenas despeinarse y sin evidenciar ni un átomo de canguelo, ahora bien, cuando se trata de desenvolverse por terreno fluvial, eso ya es otro cantar, harina de otro costal. En fin, nadie es perfecto, que diría aquel, ni siquiera la Viky.
Por otra parte y dando ya finiquito a esta entrada de blog, expresar que no he tenido suerte con unas zapatillas que me las vendieron como supuestamente sufridas, resistentes, de media montaña, que en realidad me han salido rana a las primeras de cambio, pero ya despotricadas y vilipendiadas como en verdad se merecen en pasadas entradas. Para andar por casa, acercarse a tirar la basura al contenedor más próximo, pasear al perro por el parque y algo de vía verde, quizás para esas actividades puedan valer y aguantar, pero como bien se ve, para pocas actividades más. Paso página y en cuanto a calzado de la marca The North Face se refiere, le echo las cruces y digo que, a quien no las conozca que las compre.
Y para terminar con el relato de esta nueva aventura, e ir pensando ya en la próxima, en los impresionantes Agrios, unos minutos de vídeo, con un poquito del terreno más representativo que hubimos de franquear.
¡HASTA LA PRÓXIMA AMIGOS!


















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