Ya hemos visto que la denominada Raja de Góntar es una fisura profunda y estrecha entre rocas, que requiere para afrontarla de algunas trepadas, algo trabajosas pero no complicadas. Para hacerlas asequibles a la mayoría de senderistas que acudimos por aquí, en la actualidad, principios de 2026, se hallan instaladas unas cuerdas de trepa (con nudos y buen grosor), en los puntos más complicados, que facilitan muchísimo su consecución. No se la debe temer porque yo la veo factible para cualquiera con un mínimo de arrojo razonable y desde luego, hábito a la caminata por el monte, en el que se sobreentiende que ya estamos acostumbrados a tropezarnos en ocasiones con obstáculos que hemos de salvar a través de trepadas o destrepadas sencillas o teniendo que subir o bajar por escarpados canchales, como es el caso. Porque una vez aquí, ya toca disfrutar de la monumentalidad natural de un entorno, que al enfrentarte a él, te impresiona y deja con la boca abierta...😲
La raja resulta apabullante por su magnitud.
De unas dimensiones colosales.
Y ahora toca seguir ascendiendo por entre este cantizal que no es moco de pavo. Por lo comprobado por mí mismo, si se aborda pegados a la pared izquierda, se hace algo más cómoda la subida.
Me resulta imponente y extraordinario el espectáculo al que se enfrentan mis ojos, observando a los compañeros que me preceden, lidiando con lo arduo de la orografía a vencer. El momento cumbre y de catarsis que estamos experimentando en este templo erigido por la Madre Tierra, me parece toda una vivencia mística y religiosa. En estos lugares y otros parecidos es donde se manifiesta la auténtica mano del Creador.
La ascensión no parecía tener fin. La belleza del lugar, me seguía sorprendiendo a cada afanoso paso. Estamos a punto de coronar el tramo final por la garganta de La Molata del Almendro, que como se puede observar en las imágenes, es una subida cuasi vertical que se las trae, y aún permanecemos boquiabiertos e impactados ante lo que han hollado nuestros pies y contemplado nuestras pupilas. Ha sido impresionante. A mí me está costando asimilar la auténtica magnitud de esta maravilla de la naturaleza a la que hace tiempo le tenía ganas. Ya hemos visto que no hay que irse a la Conchinchina para disfrutar de lugares bellos y excepcionales, que en España los tenemos a norre y muchos de ellos, al ladito de casa, como quien dice.
Por fin coronamos. Salimos a zona más abierta “en que se hace la luz”. La ruta se encuentra catalogada en Wikiloc de "difícil", pero más que por las vertiginosas trepadas, por los tramos de empinadas subidas que existen durante su transcurso. El entorno sigue mostrándose mágico y misterioso. Pedro y Ana que se han quedado con la copla, me piden los inmortalice en entorno tan rico en texturas y matices.
Por aquí también se encuentra el comprometido acceso al poblado y necrópolis íberas de Góntar, que nosotros obviamos por seguridad. Aunque en la actualidad se halla provisto de grapas y cable de vida, estaba chispeando y los asideros de vía ferrata debían encontrarse muy escurridizos. Que a ver si por empeñarnos en subir al poblado, alguien de nosotros podíamos tener un percance, porque lo peligroso no sería la ascensión sino el descenso de la vuelta. Que todo estaba yendo de fábula, y así tenía que seguir. He aquí su aspecto actual, en un día seco, para mayor comprensión de la decisión tomada.
Un poco más adelante, al pie de una covacha, nos aguardaban Javi, Elvira, María y Fernando. Era el momento de pensar en el adecuado y amparado lugar, donde hacer el receso para el bocadillo.
Después de la pausa para el tentempié, reanudamos la marcha, ahora hacia otro de los puntos estrella del día, que no es otro que “el paso del cable” que atraviesa la brecha o rendija existente entre Los Macalones. Pero antes, así de bien posturean Javi y Anabel, recortados entre sus bellas y tornasoladas paredes. La ruta, como se puede colegir, es muy completa, en todos los sentidos. De las que tienen que figurar como realizadas, en nuestro particular currículum senderista.
Las paredes de Los Macalones, como se puede observar, se presentan muy llamativas. Las observo a distancia, intentando vislumbrar, donde se halla el emblemático "paso del cable", otro de los puntos estrella de nuestra ruta. Está claro, que los picos de adrenalina durante el transcurso de este recorrido, están asegurados, solo por la incertidumbre que produce lo desconocido, que a toro pasado, todo adopta otra configuración.
El paso del cable ayuda a sobrepasar con seguridad, la Brecha de Rivelte, elevada esta sobre el arroyo homónimo que discurre por debajo. Más adelante, obtendremos unas capturas mucho más cercanas.
El enclave es digno de agotar el carrete y no me canso de registrarlo con la cámara. Alguna foto buena saldrá, me digo.
El paisaje a nuestra derecha, tampoco es de menospreciar, distinguiendo a poco que uno conozca la zona (lo que no es mi caso), las familiares prominencias, aldeas y cortijos de estas latitudes.
El guía, buscando el mejor itinerario para ir acercándonos a la Brecha de Rivelte, esto es, al incierto y acaso azaroso, Paso del Cable. Por aquí, sendero bien distinguible, no parece existir, y hay que progresar a salto de mata o dejándose llevar del instinto montañero, supervisados, eso sí, por el Garmin.
FINAL TERCER CAPÍTULO



































































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