06 noviembre 2016

TRANCO DEL LOBO I (SALIDA Y PUNTAL DE ANA MARÍA)

Andaba una tarde junto a mi Viky por el barranco del Juan Cojo en dirección a los merenderos de la Fuente del Piojo, parajes de la sierra de Burete, cuando advierto el piticlineo del móvil...que raro, tener cobertura por aquí, en lugar tan encajonao como este, me detengo y en la pantalla veo que quien me llama es "Asensio coman Totana", que así lo tengo yo nombrado en mi lista de contactos. El ínclito montañero me invitaba para que dentro de dos semanas, hiciéramos una ruta senderista por la sierra del Pozo subiendo al pico Cabañas, en compañía de gente conocida como Samsón, Kranker y otros que conocería ese mismo día al comenzar el camino. Como daba la casualidad que para ese fin de semana, en principio, nada me impedía acudir a la cita, le digo que sí y en eso quedamos. Una sonrisilla traviesa se fue dibujando en mi rostro mientras iba imaginando las estupendas sensaciones y recuerdos que a buen seguro me traería en la mochila después de vivir tan sugerente aventura. Al Tranco del Lobo, me dijo Asensio la tarde anterior al día D. Hemos cambiado el objetivo a alcanzar por este otro que nos parece más emblemático y espectacular. Pues genial, porque he visto en Facebook tantas fotos del paraje que sinceramente, deseandico estoy de poder conocerlo y comprobar in situ si realmente da tanto canguelo hacer ese escalofriante pasaje por la estrecha cornisa que lo caracteriza. Si existe un recorrido que conjuga belleza y espectacularidad en la sierra del Pozo debe ser este, rebosante de miradores naturales donde poder embelesarse. Así pues, la excursión prometía emociones fuertes y seguro que valdría la pena las cuatro horas de coche entre ida y vuelta que tendría que afrontar antes y después de la ruta. A toro pasado puedo decir que el grupo fue inmejorable. La armonía que destiló el accidental comando creado, mezcla entre andaluces y murcianos, nos hizo sentir bien desde el principio, en confianza, entre amigos y aunque no sea nada original esto que digo, a los cinco minutos de estar caminando, acompañado de personas, que la mayoría me eran desconocidas, ya me sentía integrado, como si les conociese de toda la vida. Nunca una ruta de andar por el monte, tuvo más paparazzis que esta. Creamos un grupo de guasap para pasarnos las fotos que unos y otros hiciéramos, y han reventado empachadas todas las memorias. De hecho, a mí me han prohibido durante una larga temporada, que vuelva a asomar los bigotes por allí. A ver si ante tal admonición, soy capaz de corregirme. Que va a ser que no.

El perfil del track sobre el google es más o menos este...
Desde Pozo Alcón, buscamos la pista que nos lleva hasta la casa Picón del Molinillo, junto a una de las colas del pantano de La Bolera. Allí nos reunimos todos los amigos que vamos a vivir esta aventura. Después de colocarnos los aparejos a la espalda y ajustarnos las trinchas, iniciamos la marcha. 
Continuamos aguas arriba del Guadalentín por su margen derecha, siguiendo el GR-247.
  Bastante antes de llegar al Raso del Peral, cruzamos el puente de la Cerrá de la Herradura colocándonos en la margen izquierdo del río, pasando luego por las ruinas del cortijo de los tontos, del cortijo del Puntal de Ana María, donde a nuestra derecha se sitúa el Collado de las Collejas y el Tranco de la Rajona, por donde descenderemos más tarde.
Bonita estampa con Viky cerrando el grupo...
Juampe, llegado directamente de Pamplona, incansable fotógrafo con su móvil, me hacía la competencia, a ver quien disparaba más fotos por minuto. La verdad sea dicha, me lo puso bastante difícil.
El río Guadalentín, flojico de agua.
Boa constrictor.
Juampe, alejándose de la Herradura.
Asensio, aligerándose de ropa, ya tardaba.
La mochila de Asensio, pesaba un quintal y la razón de ello ya la veremos más adelante. Portando entre otros enseres a sus inseparables fetiches y a Joakinillo.
Posando para mi cámara...mientras María nos hace un leve striptease.
Chiki de Sigismondi.
En las ruinas de la casa forestal del Puntal de Ana María nos entretuvimos un rato tomándonos fotos; cualquier excusa para el postureo era buena.
Margarita, en la entrada principal de lo que en su día fuera, la casa forestal.
Con nuestra amiga María.
Las tres chicas del grupo, Margarita, Elena, María.
Nuestras montañeras con Juanpe, el pamplonica, un ilustre de los Pirineos.
Asensio, con Elena y la Viky.
Margarita y Martín, feliz pareja, por lo que parece, muy bien avenida, que tienen la inmensa fortuna de disfrutar juntos de lo que más les gusta, la montaña.
Jajaja, tal para cual.
Elena, posando en el monasterio del Puntal de Ana María, así de guapa.
Bonita atalaya desde la que admirar el paisaje en derredor.
Pico Cabañas desde la cañada del Mesto.
Subiendo a la Lancha del Almicerán. Este singular pino es enorme.
Divertida subida que se realiza en zig zag.
Viky también se lo pasaba bien.
Samsón, pundonor y esfuerzo constante. Insigne montañero, todo un ejemplo a seguir. Maestro de maestros. Conocedor profundo, de los secretos, los rincones más perdidos de la sierra.
Curiosa morfología la de este pino.
Nuestro amigo Pedro, tomándose un leve respiro.
Pako Kranker, haciéndole carantoñas a la Viky.
Elena y Juanpe, con Viky.
Y ella de mil amores y en la gloria de que tanto la sobaran.
FINAL PRIMERA PARTE

No hay comentarios:

Publicar un comentario