29 septiembre 2018

EL CALAR DE JUANA II (desde el Picón del Molinillo)

Recordemos en mi primera visita a estos parajes, que Viky me acompañaba. En aquella ocasión, atacamos la subida final al tubo por su flanco derecho.
En la segunda, lo rebasé por la izquierda y antes de treparlo eché unas fotos al panorama que desde allí se divisaba.
En las siguientes imágenes, destacándose en lontananza la cumbre del pico Cabañas y a la derecha de este, El Aguilón del Loco, Picón del Guante, la Cuerda de los Agrios, la Cuerda del Gilillo, la Sierra de Baza, Sierra Nevada, Puntal del Buitre etc.
Atacaremos el peñasco donde se halla plantado el vértice trepando por esa hendidura que se observa a la derecha de la imágen.
Cuando se acuda en grupo, habrá que extremar las precauciones pues la localización del vértice dispone de espacio reducido.
La llegada al vértice geodésico de cualquier montaña suele ser el momento cumbre. Por ello libramos de su coyuntural encierro, que lo está deseando, al maestro de maestros Jedi. Helo aquí, Yoda el pesadumbres, el patriota de las cumbres, posando así de chulo y sin complejos con la bandera insignia de uno de los países más bonitos del universo conocido. ¡Dicho por él, eh?, que si lo dice por algo será...!
Bien a la vista queda que nuestro galáctico talismán ofrece muchas más posibilidades de interacción y juego que el ya olvidado Agapito Malasaña. Por no hablar de su mayor estabilidad ergo garantías de soportar el recio viento que acostumbra soplar en toda eminente cumbre que se precie de serlo.
No le preguntaremos en esta ocasión por lo que parece un inopinado y acaso insólito a la par que inaudito sentimiento y ardor español por no ponerlo en compromiso. Dejaremos que tanto la bandera que enarbola como el espíritu hispánico de que hace gala, ondeen al viento del Calar de Juana.
El escudo de la bandera de España, recortándose sobre el fondo desenfocado de las Banderillas...
La castrense apostura para el postureo así como el semblante pétreo, adusto, impasible, decidido que emana de su rostro, nos emociona. Sin duda nos proporcionará en las cimas que nos aguardan por conquistar, exultantes momentos de gloria.
Pese a su mayor base de apoyo respecto de aquel que otrora fuera nuestra inestable mascota fetiche, hemos de ponerlo al amparo de la fuerte corriente que de pronto sopla.
Concedemos también al cronista, su pequeña cuota de pixeles para que no pueda aducir que nos olvidamos de él...
Siempre que alcanzamos la cima de una montaña, si el viento no lo impide, nos gusta recrearnos en el relieve que nos circunda, confrontando la visual con los trazos orográficos que muestra el mapa. Solo así cabe la posibilidad de ilustrarse con parte de los topónimos que se visitan o se nos ponen al alcance de la vista.
Yoda lo tiene más fácil, pues dada su secular inteligencia, de un solo vistazo, se queda con todo el mapa. A saber la de galaxias que habrá recorrido, como para ahora atrancarse por una simple chincheta de la región de un país, de un planeta perdido en el último rincón del cosmos.
No debemos demorarnos más en el vértice geodésico, que aún nos queda mucho camino por recorrer. Hace calor, y el tramo que ahora hemos de afrontar, toboganes sin cesar, es el más hostil, el más ingrato, el más penoso, el más expuesto a las inclemencias solares.
Pero antes de marcharnos, recordemos algunas fotos que se salvaron de la incursión anterior en el vértice, en homenaje a Viky, antes de que le sobreviniera el problema que ahora la mantiene en el dique seco.
Con paso cansino pero decidido, comenzamos a dejar El Calar de Juana atrás.
Mientras, el azul del cielo comienza a poblarse de graciosas y algodonosas nubes que lo ensalzan.
Aspecto del relieve incómodo, accidentado, que aún tenemos por delante.
Con esta última captura del vértice geodésico del Calar de Juana, finalizamos esta segunda parte, mientras la sombra del tío del mazo, comienza a perfilarse sobre el horizonte...
FINAL SEGUNDA PARTE

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