sábado, 18 de febrero de 2012

TRAVESÍA SIERRA DEL GAVILÁN

No conocía la sierra del Gavilán y me habían hablado muy bien de ella, así que, me descargué una ruta del wikiloc y hoy sábado, día 18 de febrero del 2012, me he dado una vuelta por algunas de sus crestas.
El sol se desperezaba...he dejado el coche en la pista de la rambla de Béjar y una vez cargados todos los apechusques, me he puesto a caminar; Viky se mostraba la mar de contenta, correteando arriba y abajo; las primeras fotos disparadas han sido estas...
 Comenzaba a clarear en la sierra...
Siguiendo el track de la ruta, he tomado por el barranco del culebrón, dejando a mi derecha el barranco del gato y un poquito más hacia arriba y a mi izquierda, el barranco de enmedio.
Nosotros to palante como los de Alicante sin dejar el culebrón y la senda que comenzaba a parecerse a la autovía RM15 pues había señalización cada pocos metros...no me hubiera extrañado gran cosa ver un equipo de mantenimiento, con sus monos amarillos, empleados en arreglar la bionda de algún recodo de la senda.
Mojones y marcas del PR se suceden en todo el sinuoso recorrido hasta El pinar negro...imposible perderse, ascensión muy bonita, constante y prolongada...no parece tener fín.
 Esta flechita bidireccional se nos hará muy familiar...
Cuando llegamos por aquí estamos en el collado del pinar negro, muy cerquita ya del punto geodésico...
Ya podemos otear alguna que otra bonita vista...
Punto geodésico en el Pinar Negro...
Desde aquí se nos ofrece una lejana panorámica de Archivel y la sierra de Mojantes...
También se puede ver La Sagra...
Ahora nos dirigimos hacia la cuerda del gavilán, y por aquí nos encontraremos con los lugares más bonitos e interesantes desde el punto de vista paisajístico...fabulosos balcones, excelsos miradores donde recrear la vista a placer...aquí me he zampado dos trozos de tortilla de la cena de ayer, con dos alitas de pollo, que me han sabido a auténtico "capri de dieu".
Hacía una mañana fabulosa sin una pizca de frío, y el cielo parecía más cerca...
Y desde aquí nos vamos a mirar el paisaje desde allí...
Las marcas del camino se suceden cada cierto tiempo...hay que ser muy cerril y miope para no advertirlas...
Las torres ofrecen claras señales de estar muy trilladas...
El recorrido es muy entretenido, y fácil de ir superando...terreno calizo, propicio a cualquier tipo de calzado...inclusive chanclas y catiuskas
Las marcas y flechitas amarillas nos siguen guiando...a veces tienes la sensación de estar recorriendo la M30...
Esto es un mojón y lo demás son tonterías...
Mirad esta melenuda como se recrea en la contemplación del valle...esa pista que discurre por abajo, es la que utilizaremos para el regreso...
Bueno, pues desde la morra del gavilán vengo... y al collado del gavilán voy...
 La bajada por el collado del gavilán la hice monte a través, como marcaba el track. Ignoro si habrá una vía marcada pues por aquí me entraron las prisas ya que se acercaba la hora de comer y aún me quedaba más de la mitad de la ruta.
Es un descenso de fuerte y peligrosa pendiente  por las piedras sueltas...en este tramo hay que tener cuidado si no queremos despellejarnos el culo...el bastón viene de perlas.

 Una vez llegas a la pista, es solo seguirla hasta regresar al punto de partida. La vuelta en mi opinión se hace un poco pesada precisamente por el uso excesivo de camino, inclusive asfaltado.
Pero bien merece la pena porque el recorrido hasta la pista, sobre todo por el barranco y luego las crestas, se hace muy divertido.
Morra Gallina, vista desde la pista...
 Los picos por los que anduve hacía unas horas...
Imponentes y espigados álamos, destacando en la espesura del soto
Finalmente me salieron algo más de 18km.
Pero la sierra del gavilán merece alguna que otra visita con el fin de conocerla más y mejor, así que...no pasará mucho tiempo antes de que la vuelva a patear...saludos




domingo, 12 de febrero de 2012

SIERRA DE LAS CABRAS (ALBACETE)

Hacía ya algunas semanas que el amigo Jose Paco y yo habíamos quedado en hacer, cuando se pudiera, una rutica juntos. El miércoles pasado me llama para proponerme, darnos una vuelta por la sierra de las cabras.
Pero no la de Caravaca, sino la de Albacete.
¡Coño, me ha leído el pensamiento, me viene que ni pintada la propuesta pues a esta sierra ya hace algún tiempo le tengo ganas.
Así que, no me lo pienso ni dos segundos.
—    ¡el viernes o el sábado me llamas para confirmar y el domingo, si el tiempo no lo impide, nos vamos de marcha...!

Él acude con su grupo de siempre, amigos de Barranda, que como nosotros, han encontrado en esto del senderismo, un modo eficaz y ameno de mantenerse en forma y al mismo tiempo, deleitar la vista, disfrutando de la naturaleza.
A su vez, invito a mis ínclitos amigos, esto es, Juan y Eloy, por si tuvieran a bien acompañarme en tan sugerente y sugestiva aventura.
Y estos, que se apuntan a un bombardeo, y más si de bombardear el chasis se trata, pues no ponen pegas, faltaría más. Y yo encantado de la vida, dando por hecho, que con gente así, la armonía y camaradería, reinarán en todo momento.

Habíamos quedado a las siete y media en el bar del Paraíso, de Barranda, así que, media hora antes, quedo yo con los míos.
Eloy, con su más que acreditada puntualidad inglesa, estaba a las siete menos algo, como un clavo, tocando discreta y suavemente, la puerta de mi casa.
Pero venía con cara de circunstancias, por no decir de auténtico acojonamiento.
—    ¡La hostia nene...en mi casa (vive a las afueras de Cehegín) DIEZ GRADOS BAJO CERO!
¡La cañerías...congeladas!
¡Me he tenido que lavar la cara en una palangana, a la vieja usanza, con agua de Almaciles...!
¡Que no nos pase nada por ahí...!
¡Nos quedamos tiesos como un carámbano...!

—    ¡No será la cosa para tanto, hombre...ves?, menos cuatro grados marca el coche, si casi me dan ganas de irme en pantalones cortos, que sabes tú que luego sale el sol y te da por sudar, en fin, vamos a por el tío Juan que debe estar con la Nana esperándonos...

La sierra de las cabras se encuentra en esa cuña que la provincia de Albacete hace entre las ídem de Murcia, Granada y Jaén.
Ha sido una mañana realmente hermosa, apasionante y también, por qué no decirlo, dura, cruel y despiadada.
No tanto por el recorrido, que aunque exigente, se subía sin mayores problemas sino por el gélido frío, que combinado con el intenso viento, producían una sensación térmica, en verdad, aterradora.
Afilados cuchillos se nos incrustaban en la cara a cada vaivén del ventarrón...navajas punzantes nos cortaban las manos.

La deducción es simple...si en el restaurante “GRAN RUTA” de EL MORAL, a las nueve, estaban a menos diez grados, es razonable pensar, que en lo alto de la sierra de las cabras (2084m) podíamos estar tranquilamente a menos quince, que unido al fuerte viento reinante, podían equivaler a menos veintitantos...echarle un vistazo a este enlace, que explica algo que nosotros esta mañana hemos experimentado muy jodidamente bien...lo de la sensación térmica.
Detrás de aquella muela, al amparo del viento, en la que hemos tomado un tentempié, el frío se podía aguantar, pero salir al descubierto, y quedarse tieso era casi un instante.
Hemos jugado con fuego, por mejor decir, nos la hemos jugado porque Tony, al que tanto le dolían las manos, comenzaba  a manifestar una clara señal del primer síntoma de congelamiento…

“Las partes expuestas al frío, cursan de forma curiosa, con una primera fase de intenso dolor y enrojecimiento, para más tarde dejar de doler y comenzar a cambiar de color hacia el blanco, y más tarde al negruzco, junto con la insensibilidad de la zona afectada...”

Ahora comprendo que hicimos muy bien en no tentar al diablo, no hacernos los valientes. Coronar con mucho esfuerzo y evidente riesgo el techo de Albacete, la sierra de las cabras a 2084 metros donde no existe vértice geodésico y dejar para otra ocasión el pico de la Atalaya, a 2079 que sí lo tiene y que, caso de habernos obstinado en alcanzarlo, hasta puede que alguno hubiera fenecido en el intento, yéndose a reunir con el abominable hombre de las nieves, donde quiera que esté el pánfilo peludo ese.

Así que, amigos míos, en la montaña, tonterías las justas que hoy hacía un frío del copón bendito.
¡Y yo en leotardos, con un pasamontañas de lana de mi abuela y con guantes del Decathlon a euro y medio el par...toma castaña!
¡A base de estacazos aprende el burro!
Claro que, ahora que lo pienso, gato con guantes no caza ratones, ni fotógrafo con guantes retrata Mojantes...ni la Sagra, ni al tío de la vara, ni al tonybarranda que estuvo a punto de dejarse las manos en la sierra las cabras...

Bueno, sin más dilación ya, pasamos a explicar en imágenes, la audaz y temeraria ruta de hoy.

Al llegar a la fuente de la Carrasca, el coche marcaba menos siete grados. La gente no parecía reflejar en su rostro demasiado entusiasmo, y sí una encogida actitud de canguelo, algo así como un: "Si lo se no vengo..."
Pero los paisajes ya resultaban muy prometedores...
Comenzamos la ruta...
La inconfundible silueta de la Sagra y la luna...
Un corral de ganado, aprovechando una cavidad natural del terreno
Continuamos la ascensión, bien marcada con mojones, como se puede apreciar en la imágen...
Empinada subida...
Echando un descanso para aligerar vestuario...
Juan, acostumbrado al as de copas, esta subida se le antojaba un "petit suisse".
JosePaco, siempre firme y sereno ante lo escarpado del terreno
La Sagra, siempre dominando el paisaje en derredor...
Imágen curiosa de Antonio, cuatro brazos mejor que dos...
Juan y Eloy, este último haciendo ímprobos esfuerzos en chupar de la teta de su mochila con infructuosos resultados por habérsele congelado el agua...
Departiendo...
Blas y Tony

Eloy y Josepaco
Todos parecían quedarse embelesados con el paisaje...
Antonio, encaramándose a esa molata...
Hacía un viento terrible y resultaba peligroso escalar por esas rocas, pero este parecía una cabra...
A partir de aquí, comenzaba lo bueno.
Haciendo un breve inciso para salir a la intemperie...allí donde el viento azotaba sin piedad...
Reanudando la marcha...
Tapados hasta los ojos...
Aquí, tremendo lo que estaba cayendo...
Dirigiéndonos al punto más elevado de la sierra de las cabras...
Al fondo, el pico de la atalaya, que dejamos para mejor ocasión...
 Blas no sentía las piernas...
Pese a que estaba aterido de frío, y comenzaba a sentir las manos como algo extraño, de madera, ajeno a mi cuerpo...aún tenía la suficiente presencia de ánimo para admirar el bello paisaje que se ofrecía ante mí...
Tony, intentando insuflar a sus manos, un poquito del calor de su aliento...
Aquí, resguardados del viento...intentando recuperar fuerzas para atacar el punto más alto de la sierra de las cabras...
 Decidimos comer algo antes de salir al álgido infierno...si nos atrapa con sus glaciales garras, que por lo menos nos pille con el estómago lleno...
Juan, también con las manos de trapo...
Pero sonriente pese a todo...
El tío de la vara...
...conquistando cuanta cordillera se le pone por delante.
Ese motor perkin, inasequible al desaliento, que funde los plomos del más pintáo...
Blas, tomando la sabia decisión de no arriesgar a quedarse congelado como un mammut...
 Salimos echando leches pa la cima...en la foto de abajo se puede apreciar el apresuramiento de esos intrépidos senderistas que parecen pensar...¡esto es tarea, cuanto antes vayamos, antes volvemos...!, y a fe mía que ha sido una carrera contrareloj, es decir, maricón el último...con todos los respetos a los de tal condición, dicho sea de paso...
¡Oh, qué minutos más intensos, más duros, más jodidos hemos pasado de camino a la conquista del techo de Albacete...!
No hemos aguantado más que tres fotos...estábamos al borde de entrar en fase aguda de hibernación...
Aquí hacía una rascaaaaaaaaaaa...que más que hombres parecíamos estatuas...
¡...echando virutas pal refugio...!
El tío de la vara, incombustible y sin perder la sonrisa...
La enésima captura de la Sagra...
Juan con la Sagra al fondo...
Ha pasado el peligro y se nota alivio en el rostro...pero mirad el hielo producido por el aliento de mi amigo Josepaco...y bien mirado, así de cerca, más parece un atractivo tuareg del desierto que un entumecido a la par que intrépido senderista de Barranda...
Regresando hacia territorios menos hostiles...




Por fin a resguardo del inclemente viento...
 Comentando "las jugadas más interesantes" de nuestra particular odisea...
Blas en primer término y al fondo, Tony, contrito de dolor; no estaba el hombre como para pedirle fuego...bastante tenía con el que le despedían sus manos...
Nuestro amigo Juan, como siempre, sereno ante el peligro...
 Una piedra bonita y muy peculiar utilizada para ornamentación...ágata, variedad del sílice, con franjas de colores...
Continuamos el descenso...
Breve pausa en el camino para  echar unas fotos...
Este de arriba (Antonio) parecía como herméticamente cerrado y de una sola  pieza...muy compacto.
Aquí en esta zona había caído mucha nieve...se puede observar en la profundidad a la que se clavan los bastones...

Continuamos bajando...
Un traspié sin consecuencias y la camaradería de que hace gala su compañero de fatigas Blas...
El espinazo de algún extinto bicho...
Otra breve parada en el camino...
Fuente de la Carrasca...
Sobran los comentarios...
Nos contaba Antonio una preciosa historia de Estrella, una perrita que perdió en Mojantes, y que anduvo extraviada, en paradero desconocido durante más de dos meses.
Hasta en cuatro ocasiones subió la sierra con la esperanza de encontrarla, pero con resultado baldío.
Dando por hecho que la perrita perecería de hambre y de frío y que los buitres darían buena cuenta de ella, al cabo de dos meses, alguien le avisó de que la había visto por Archivel...y en efecto, salió en su búsqueda, y al poco la encontró, extenuada, casi en los huesos, pero viva y coleando al fin y al cabo...emocionante imaginarse las vicisitudes, las aventuras, las calamidades que tuvo que vivir el animal en pos de reunirse con sus dueños. Juan dice que, cuando a alguien le suceda algo parecido y pierda su mascota, que deje alguna prenda en el lugar del extravío que tarde o temprano, el animal la localizará sin separarse de ella hasta que la recupere su dueño. Interesante enseñanza, sin duda.
Como interesante ha resultado ser esta ruta, que a mí particularmente me ha gustado mucho.
Finalmente, tuvimos que desistir de realizar el recorrido completo que teníamos programado por simple sentido común. El frío se hizo en algunos momentos insoportable, y por muy bien pertrechado que fuera uno de ropa de abrigo, el viento gélido traspasaba como un puñal, toda textil protección.
Cuentan que el famoso general Douglas MacArthur, se convirtió en 1941, durante la II guerra mundial, en comandante en jefe de las fuerzas americanas en extremo oriente. Ante el ataque japonés que se produjo poco después, se vio obligado a retirarse, refugiándose en Australia. (1942).
De ese momento data su famosa promesa de recuperar Filipinas, que se convirtió en un lema de guerra para los aliados: “Me voy pero volveré”
Eso haremos nosotros, a no tardar mucho, con la sierra de las cabras...nos fuímos, pero VOLVEREMOS.
Hasta otra amigos...