jueves, 2 de noviembre de 2017

MORRÓN DEL RIVAZUELO (techo de Lorca, 1529m) III

Aprovechamos esta hendidura en la roca para saltar a la cuerda del Rivazuelo, y tras apenas unos cientos de metros, llegar a su estilizado y puntiagudo vértice geodésico. Lo más duro y espinoso de la ruta, lo hemos dejado atrás.
 Y en estos días de creciente fervor patriótico, no podía faltar en el lugar más alto de esta ruta, la enseña, símbolo de nuestra unidad y orgullo de ser españoles.
 Macu, apoyada en un resalte del vértice, de espacio inverosímil manteniendo empero, el tipo y el equilibrio.
Elena, mostrando el estandarte de los Arribotiles
Más tomas de la pequeña fiesta jaranera que organizamos en la cumbre
Con Fernándo y Pedro
Y como no podía ser de otro modo, conociendo el percal, da comienzo el particular show de Asensio que nos ofrece un discurso institucional a propósito de la declaración de independencia del Cerro Rivazuelo.
Sin poder dilucidar a qué venía lo del sombrero británico; al parecer, según él, porque alguna vez en la historia, Lorca fue colonia inglesa.
Momentos del solemne discurso
Con dos bellas súbditas atendiendo con ceremonia y boato al mensaje del ínclito diplomático
Pedro, alucinando en colores
Kranker, pretendiendo también su cuota de pantalla ergo protagonismo
Mister Asensio, todo un lord de la montaña
Ambos dos en toda su salsa, Nos hicieron pasar un rato muy divertido.
Joaquinillo...no pasa el tiempo por él.
Fernándo, atizándose un buen tiento de vino
Elena, rusa de San Petersburgo, de carácter alegre y tranquilo. Hace diez años llegó procedente de aquellas gélidas latitudes, y nuestro benigno clima y sus gentes la conquistaron y de momento, entre nosotros permanece como una española más.
Asensio, en toda su cómica y salerosa salsa
Unas fotos antes de salir al encuentro del segundo punto más elevado del término municipal de Lorca, el pico de La Selva.
 Recorremos por la cuerda clásica, a buen ritmo, la distancia que nos separa del vértice geodésico de la Selva. El paseo en alegre charla se hace muy agradable. Helena de Troya se escribe con h ;)
Y llegamos. Manu en primer término, echando unas fotos con su móvil al grupo.
Pero aún no está todo el pescado vendido porque la bajada, con mucho terreno suelto, y casi vertical, se hace muy deslizante y proclive al talegazo en el modo culada.
Tras la escarpada bajada, llegamos a una pista muy andarina que en algunos tramos transita paralela al barranco del Horcajo. Alguien al que conozco muy bien, se pone delante y en dos minutos logra que el grupo enmudezca y solo se perciba la respiración agitada del que te precede. Estos senderistas andan pero, ¡tela marinera!
Y evolucionando entre pista y senda, desembocamos en la carretera MU-503 a la altura del km 36,000.
Y por esta, cubrimos unos metros hasta donde hemos dejado los coches.
 Epílogo
Bonita jornada de senderismo, realizada entre amigos. Chiki nos propuso un recorrido, al parecer inédito, que nos hizo emplear durante bastantes tramos, no sola las piernas para ir evolucionando sobre el terreno, sino también las manos, pues las trepadas fueron constantes. El plato fuerte de esta ruta, en mi opinión, la espectacular subida por lo que Chiki denomina "la canal de los Janjorros". Un recorrido muy divertido, técnico a veces, que requiere de cierta agilidad para ir sorteando los obstáculos, pero en todo caso, asequible a cualquier andarín con experiencia trotamontes y un mínimo de preparación física. No lo considero itinerario placentero ni aconsejable para la época estival, pues en algunos lugares, se evoluciona muy encajonado, y el sol directo, falta de ventilación, terreno desértico, sin apenas sombras, peñascoso, muy abrupto, casi inhóspito, añadido a las altas temperaturas que suelen fustigar por aquí, puede convertir la excursión en un verdadero infierno. Se superan los 1500 metros en sendos picos de Rivazuelo y La Selva, y si el día es claro, las sierras más inmediatas a nosotros, de Cambrón, Pedro Ponce y Espuña, nos irán brindando un más que espléndido paisaje. Atención a la bajada desde el pico de la Selva. Nada del otro jueves pero mucho terreno suelto, que nos hará rentable extremar las precauciones yendo concentrados para evitar caídas y esguinces. Decididamente, no he tenido suerte con unas zapatillas que me las vendieron como supuestamente sufridas, resistentes, de media montaña, despotricadas y vilipendiadas ya como se merecen en pasadas entradas. Para andar por casa, acercarse a tirar la basura al contenedor más próximo, pasear al perro por el parque y algo de vía verde, quizás para esas actividades puedan valer y aguantar, pero como bien se ve, para pocas más. Paso página y en cuanto a calzado de la marca The North Face se refiere, le echo las cruces y digo que, a quien no las conozca que las compre, que no le arriendo la ganancia.
Y para terminar con el relato de esta nueva aventura, e ir pensando ya en la próxima, en la de los Agrios, unos minutos de video, con un poquito del terreno más representativo que hubimos de franquear. 

¡HASTA LA PRÓXIMA AMIG@S!

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