viernes, 4 de diciembre de 2015

EL RECORRIDO DE LA FALCO 2015

En mi modesta opinión, la Falco 2015 que tendrá lugar en apenas unos días, será la más dura y exigente de cuantas hasta la fecha se han celebrado. El recorrido ya tiene visos de ser definitivo. A priori, una vez salvados todos los inconvenientes que en ediciones anteriores tuvieron lugar, especialmente los ocasionados por algún que otro hacendado, por cuya finca, discurría parte de la prueba, superados todos esos problemas, como digo y salvo algún retoque puntual, obligado por circunstancias ajenas a la organización (terremoto, inundación, tercera guerra mundial, ataque terrorista, saboteo, caída de un meteorito etc), este recorrido, el de este año, creo yo será firme e inamovible.
Y se ha quedado un recorrido descomunal, acojonante, más bonito que nunca, pero ojo, también más cabrón y despiadado. Un trazado así solo puede salir de una mente tan retorcida como la del amigo Miguel Ángel, alias el Conde. Pretende haceros padecer lo indecible, lo que no está escrito y por las barbas de Belcebú que lo va a lograr. Hace veinte días o así, con el recorrido en primicia, dentro de la memoria de mi gps, hicimos mi Viky y yo Burete, Pico del Aguila, Campanario, subida y bajada Collado Alto, Estrecho de la Encarnación, Embudo, bajada barranco de la Fuente, subida y bajada Morra Cenón, subida y bajada collado de las Fuentes hasta llegar de nuevo al coche completamente fundidos. Para ello, nos dirigimos al corazón de la Falco, esto es, al km 6 de la RM504, y por allí, dejamos el coche a la vera de la carretera. Nada más comenzar a caminar, tuvimos que salvar no menos de tres vallados metálicos. (supongo que para el día D, habrán acordado con los respectivos dueños que permanezcan abiertos). En el último, enganché la mochila con una de las puntas de alambre que tienen estos cercados y por unos instantes me quedé atrapado, hasta el punto de tener que desembarazarme de la mochila para escapar de aquella trampa que me tenía cogido por los...ejem, tirantes. Imprecando en arameo, me cagué en todas las mariposas que rebuznan, que no son pocas, y nada, comenzamos a subir por Las Canteras, La Madroñosa, lo que todos conocemos por el tramo de Burete, para más tarde en bajada torcer a la derecha para coger el barranco del Canalón hasta llegar al avituallamiento estrella de la prueba sito como todo el mundo sabe en el Pico del Águila.
La bajada por el Pico del Aguila no hay que subestimarla. El descenso es precioso, rebosante de puntos técnicos en los que hay que llevar cuidado si no queremos aterrizar, utilizando los dientes a modo de freno, pero el bajador nato, estructura peso pluma, puede robarle mucho tiempo al crono, desplegando sus habilidades caprinas en este terreno. Los que vayan más tranquilos podrán admirar el paisaje que en este tramo es digno de apreciarse.
 Durante la bonita bajada del Pico del Águila, el conde ha diseminado, dispuestos estratégicamente, obstáculos, estorbos, trampas por mor de facilitar que robarle tiempo al crono sea harto difícil.
Los más rezagados, con el buche atiborrado de migas, observarán con estupor no exento de canguelo y cierto desaliento, la serpiente multicolor que allá en lontananza, se arrastra en peregrinación calvaria, camino de la cima del Campanario.
Much@s decidirán en ese momento retirarse o cuanto menos, arrojar la toalla y abandonar en el próximo avituallamiento líquido con que se tropiecen. Solo el amor propio y la promesa que un día hicieran delante de sus amigos, les impulsará lo suficiente para seguir porfiando en alcanzar una meta que de momento la tienen cruda. Lo importante es acabarla dentro del tiempo máximo fijado por la organización, así que...el martes pasado, esto es, el día 2 de diciembre, volvimos mi Viky y yo a hacer parte del recorrido.
Encontramos la subida al Campanario exactamente igual a como la habíamos hecho dos semanas antes. El trazado es duro, exigente y lo hace todavía más ingrato el que no exista, de momento, una senda definida lo suficientemente pateada que te resulte fácil seguir. En las dos ocasiones que he subido por el tramo inédito del Campanario, lo he encontrado penoso, realmente agotador, sobre todo si se tiene en cuenta, que antes de comenzar a subirlo, hay que llegar a su falda a través de una pista empinada, prolongada, que te va cociendo en el baño maría de tu propio sudor. Eso sin contar lo que llevas ya  acumulado en las piernas. En fin, arduo y agotador trabajo de señalización les espera a los que tengan que trazar un tramo tan abrupto, tan virgen y salvaje como el del nuevo Campanario.
Mientras subimos el Campanario, las vistas a nuestra espalda serán parecidas a estas...

Cuando llegues al rabillo de la cresta, no creas que ya has subido a lo más alto...aún te queda crestear hasta alcanzar ese picacho que te pongo debajo...
Atención en este tramo porque si bien está muy bien señalizado, existen algunos pasos un tanto aéreos y por demás, algo complicados, sobre todo si se tiene en cuenta la fatiga mental y física que a esas alturas de carrera, ya les estará pasando factura a más de un@. Me encontré un punto en que hay una escalada sencilla de dos o tres metros. Creo que una cuerda en este lugar, no vendría nada mal, pensando sobre todo en prevenir antes que curar.


Si se tiene tiempo de admirar el paisaje, las vistas desde el Campanario hacia Cehegín, Collado Alto, Morra Cenón y el As de copas etc son espectaculares

 Este año casi se corona el Campanario. Y digo casi porque se queda a unos metros de un monumental mojón como jamás he visto otro en ninguna otra cima que han subido mis piernas. Ya me vale haber esperado tanto tiempo para conquistar lo más alto del Campanario, teniendo el atractivo de un punto geodésico tan bonito como este para echarme la foto...nos quedaremos de este mojonazo a la misma distancia que la que se aprecia en la foto, es decir, casi nada, a muy pocos metros. Pasaremos a la cara norte del Campanario, a la umbría, para iniciar un descenso precioso realmente vertiginoso.

Bajaremos con cuidado por aquí, aunque torciendo inmediatamente a nuestra izquierda, antes de superar el pino
 A los pocos metros, nos tropezaremos con un escollo importante. Hasta Viky tuvo dificultades para encontrar el mejor modo de bajarlo. Aquí unas cuerdas se hacen casi imprescindibles. Es de suponer que las colocarán para que nadie resulte lastimado

El resto de la bajada es una pasada. Bonita, rápida, trepidante.
Los bajadores natos podrán restarle unos cuantos minutos al crono.
Una vez se aterriza en la pista de la umbría del Campanario, se cruza esta y se sube hacia Collado Alto, hasta coronar, otra novedad respecto de anteriores ediciones que va a endurecer todavía más la carrera. Se corona y se desciende por el corral de los Hiscos. Una espectacular senda abierta por el conde para la ocasión, que supone todo un acierto pues embellece, y de qué manera la Falco. A través de este sendero, que sorprenderá favorablemente a propios y extraños y que parece diseñado por un ingeniero de caminos y labrado a pico y pala por operarios de Abengoa, enlazaremos con el estrecho de la Encarnación, y a partir de aquí, se sigue el recorrido como en ediciones anteriores. Pues nada, desde este humilde rincón, desear que todo salga perfecto y que los participantes, independientemente de lo que tengan que sufrir para lograrlo, consigan su sueño. 
La Falco de este año sentará un precedente, sin duda, pues se ha conseguido un recorrido redondo, perfecto, inmejorable. 
Mi reconocimiento y enhorabuena a los organizadores y mi deseo ferviente de que todo salga PERFECTO.
¡MUERTE O VICTORIA!

¡HASTA LA PRÓXIMA AMIG@S!
 

PD. DÍA DESPUÉS
Al día siguiente de la prueba, mi Viky y yo nos dimos una vuelta por el Campanario, Collado Alto y Corral de los Hiscos. Ahora sí que el sendero, tras el trillado inmisericorde de los Falcotroyanos durante varias horas, había quedado cincelado sobre el terreno a fuerza de sangre, sudor y lágrimas. Me lo encontré extraordinariamente bien señalizado, y en la bonita bajada del Campanario, en el tramo complicado, no habían instalado una cuerda sino dos. De este modo, El recorrido que atravesaba el Campanario, tanto en subida como en bajada, había quedado absolutamente espectacular y bien asegurado.

 
En la edición del año pasado, Miguel Ángel tuvo que modificar el recorrido in extremis, al paso por el Campanario, por las razones ya consabidas, y lo que en principio parecía suponer una merma en la calidad global del circuito, lo ha convertido él, con la fe en sí mismo que le caracteriza, en una espectacular mejora que pronto ha hecho olvidar el de otros años.

   
 En un paso del Corral de los Hiscos también se colocaría otra cuerda que facilitaria enormemente el descenso de los participantes.
En conclusión, visto lo visto, un recorrido Falco 2015 de cinco estrellas, definitivo, inmejorable...espectacular.


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