26 enero 2015

MIRADOR DEL ASERRADERO I

Me había propuesto poner punto y final a la sequía de publicaciones ruteras que, obligado por circunstancias personales (felizmente ya superadas) veníamos sufriendo el menda y este mismo blog desde hacía algún tiempo, así que, con intenciones de reanudar mis aventuras senderistas con una buena excursión invernal, y aprovechando que el río Argos pasa por Cehegín, esto es, que al parecer había nevado de forma abundante por los alrededores de Revolcadores, deliberaba entre si subir al techo de Murcia desde la apacible y tranquila villa de Los Odres o echando por la turística Inazares. 
Y en esas estaba cuando me entero que J. David Velez, el más dicharachero y mediático personaje del panorama montañero murciano y limítrofes, tenía pensado también subir en cuanto el curro y las circunstancias del tiempo se lo permitieran.
Nos ponemos de acuerdo vía Washap para quedar, y al poco me propone desechar Revolcadores por la previsible masificación de montañeros que estos días sufriría la sierra para cambiar de escenario hacia La Guillimona, un espacio que sin duda estaría menos frecuentado. Iríamos además con una "gente de Calasparra".
¡Oh, estupendo! me dije, una ocasión magnífica para conocer una montaña que ya guardaba cola en mi lista de prioridades senderistas desde hacía algún tiempo, y también ocasión excelente para conocer gente nueva. La ruta tiene diez kilómetros, me dice David, así que, indago por entre el manantial de todas las rutas y del Wiki me bajo dos, una de diez kilómetros y otra de 15 de mi dilecto montañero Alsamuz, cuyo camino que lleve su nombre siempre es sinónimo de calidad; esta para hacerla otro día, me digo. Quedamos a las nueve en el restaurante Venta de Cavila.
¡Que tarde, pienso, pero si solo son diez kilómetros, nos sobra para hacerla en cuatro horas, y con el frío que hace, mejor que el sol esté los suficientemente alto para que nos caliente un poquito el cogote. Se observan algunos otros grupos de montañeros esperando en el lugar para reagruparse y partir cada cual hacia su itinerario particular. Al poco conozco a María y Carlos, y tras de esperar algunos minutos, a Raquel y Jose, las dos parejas, que junto con David, constituirían mis eventuales compañeros de travesía.
Nada más echarme a la pupila a Jose, no puedo evitar sentir un ligero repelús, pues hace un vientecillo gélido que corta el cutis, y aparece el tío en camiseta azul de manga corta, tal que si estuviéramos en el mes de julio. 
Después de las presentaciones de rigor, nos subimos a los coches y emprendemos la marcha camino del punto de inicio de la ruta.
A todo esto, se han hecho casi las nueve y media.
Tras llegar a la Puebla de Don Fadrique y coger hacia la derecha en dirección a Santiago de la Espada, observamos que conforme vamos subiendo por el puerto del Pinar, la cosa se va poniendo fea.
Hay mucha nieve acumulada en los bordes de la calzada, no se puede parar, mucho menos estacionar, y complicado resulta dar la vuelta. Aún no ha pasado la máquina quitanieves y en estas circunstancias, nos pasamos del punto de inicio y supongo que los que van delante, esperan encontrar un lugar propicio para realizar el cambio de sentido. Mientras tanto, los kilómetros se van sucediendo.
Observo que seguimos adelante, por tanto, deduzco que tienen otra opción alternativa y comienzo a colegir que contemplan iniciar la ruta desde la vidriera, utilizando seguramente el track de Alsamuz. Estoy de suerte porque lo llevo cargado en el gps, pero comprendo que con la hora que se nos ha hecho, resulta ya muy complicado, completar la ruta, a no ser que sean unos máquinas y hagamos los quince kilómetros y pateando nieve, a pijo sacao.
Seguramente habrá que acortarla.
No importa. El día promete sensaciones buenas y el paisaje alrededor se nos presenta absolutamente espectacular.  
Estacionamos como se suele decir, de aquella manera, como bien atestiguan las imágenes precedentes, pues no hay forma de hacerlo de otro modo, sopena de quedar atrapados en el intento. De hecho, el mercedes de David, ya no anda ni palante ni patrás, ya lo solucionaremos a la vuelta...decidimos.
Preparamos nuestros apechusques, y observo con cierto estupor como Jose, el de Moratalla del Norte, sigue el tío en manga corta a pesar de los cinco grados por debajo del cero que marca el termómetro. Esta gente está hecha de otra materia.
Veremos a ver si con gente tan curtida y avezada, no me veo en una boda durante la ruta.
Después de tanto tiempo en el dique seco, salgo con un mono de cámara irrefrenable, como en mí suele ser habitual, dicho sea de paso, y comienzo a disparar a "tó lo que se menea".
De hecho, estoy dispuesto a intentar que tú, eventual y curioso visitante de este humilde blog, aún sin haber compartido esta maravillosa jornada de senderismo con nosotros, aún a pesar de ello, parezca que la hiciste pues este puñao de fotos, sabrán transmitirte el sentimiento y las sensaciones que nosotros mismos vivimos. Y si no estás segur@ de que algo así podamos conseguir observando estas imágenes, ¿no comienzas ya a sentir la álgida temperatura bajo tus pies, el crepitar de la nieve a cada paso, los tibios rayos del sol, acariciando y lubricando tus oxidadas rodillas, el helor en el trozo de oreja que no has protegido bien con el gorro, ese comenzar a sudar por haberte abrigado demasiado y ese puñao de nieve que se desprende de un pino y te cae justo en la punta de la nariz...? 
¡Voto a bríos que no escatimaré en pixeles para lograrlo...!
Bueno, bueno...los servicios públicos, madrugando, como siempre.
A buenas horas, mangas verdes.
Tengo buenas sensaciones, le digo a Carlos...creo que hoy vamos a disfrutar, pues el día en cuanto a temperatura y luz se nos presenta inmejorable.
Jose y Raquel, ultimando su puesta a punto para iniciar la ruta
Lo mismo que Carlos y María.
Para hacer una ruta pisando nieve durante horas, hay que venir bien pertrechado de equipo, sobre todo polainas y buen calzado con membrana impermeable para no pasarlas canutas.
Comenzamos la ruta y hay un esturreo de nieve del copón bendito. Mucha más de la que yo me esperaba encontrar.
He aquí nuestra sonriente amiga Raquel, a la que no fui capaz de sorprenderle el más mínimo gesto serio en toda la ruta, salvo cuando entraba en refriegas níveas con el de Moratalla.
Suponía un auténtico gustazo, verdadero placer para los sentidos, ir desvirgando, desflorando los sembrados de nieve a cada paso...éramos pues, unos auténticos privilegiados en aquella radiante mañana invernal.
Este paso a través del bosque del Pinar del Duque, con tan esbeltos y rectilíneos pinos laricios y un poquito de imaginación, nos hizo adquirir la sensación de que atravesábamos rincones más propios de Alaska o Siberia. El silencio reinante era sobrecogedor.
Carlos, nuestro guía...
Carlos y María posando para este paparazzi montañero
David, genio y figura...
...haciéndome la competencia en cuanto a ardor y entusiasmo fotográficos se refiere, maniobrando a pie de campo.
David, en plena acción, manipulando su nuevo juguete...
Raquel y Jose
David...jugando, como en él suele ser habitual.
Este lugar se denomina Tornajos del Cruce. El agua estaba buenísima pero muy fríaaaaaaaaa. Por aquí se habían formado carámbanos de hielo de tamaño monumental...
Raquel bebiendo de esta gélida y límpida agua de fuente mientras disimula la tortura de estar calándosele los dientes
Veleidades de la naturaleza...
Desde el cruce de los Tornajos os emplazo para la segunda parte de esta ruta hacia el bellísimo mirador del Aserradero...
FIN PRIMERA PARTE

31 diciembre 2014

HACIA EL PICO SIERRA DE LA PILA, DESDE LA GARAPACHA

Hace algunas semanas, mi Viky y yo hicimos una rutica muy maja a través de la sorprendente sierra de la Pila. Me la había recomendado un compañero del curro, y después de estudiar las varias posibilidades que se nos ofrecían en wikiloc, decidimos primero coronar el punto más alto de esta sierra, y dejar la periferia para mejor ocasión.

Fue dejar la población de Fortuna y tomar rumbo hacia la aldea Garapacha, cuando el relieve poco a pocos se iba transformando en el típico paisaje rocoso y accidentado de montaña. La Viky y yo nos mirábamos agradáblemente sorprendidos, adquiriendo la paulatina sensación de que desde el corazón de la región de Murcia, subíamos una escalera en dirección al cielo.

La Garapacha tiene precisamente ese aspecto, la típica aldea de montaña, coqueta y aislada, muy rural, que seguramente obtiene sus mayores ingresos procedentes del turismo. Aquella mañana, los bancos de niebla, aún cubrían gran parte de las inmediaciones, así que, decidí aprovechar la coyuntura para proporcionarles cierto toque brumoso a mis fotos. 
El coche se puede dejar alrededor de esta ermita de la Virgen del Carmen, después de haberla visitado y leído los carteles que nos indican e informan las rutas de senderismo que se pueden hacer.
Comienzas el recorrido y mansiones de reciente construcción se entremezclan con viviendas antiguas de aspecto un tanto ruinoso cuyos moradores ofrecen la sensación de estar, maravillosamente anclados en el tiempo, a salvo del mundanal ruido.
La ruta solo tiene un inconveniente...que cuando dejas la última casa y el último perro furibundo que te ladra al paso por el corral donde mora, comienzas a subir y a subir, sin apenas tiempo para calentar, que cuando te das cuenta, tienes que detenerte para recuperar un poquito el resuello. En principio, no me parece que sea esta una ruta para principiantes o personas en baja forma física.
Se suben rampas muy empinadas durante un tiempo que no parece tener fin. Pero las panorámicas que se nos irán ofreciendo a la vista, compensará con creces nuestro esfuerzo.
Cuando dejamos la pista, cogemos una senda a nuestra derecha, hacia una cantera abandonada. Al llegar a esta, existen pequeños tramos en que hay que trepar, y los que padecen vértigo, mejor que no miren atrás.
A la Viky le gusta más que a mí echarse a la pupila estos paisajes.
Se queda como extasiada descubriendo lo que para ella debe ser su particular forma de reconocerse ante dios; ahora que lo pienso, a mí sucede, tres cuartos de lo mismo.
Nos encontramos ya a considerable altura, muy cerquita de coronar.
El paisaje, pese a las antenas desde donde observamos, sigue siendo espectacular...
Una vez hemos coronado el Pico de la Pila a 1265 metros, nos trasladamos por una pista hacia la otra cota, Los Cenajos, sita en los 1225 metros, en la que existe una garita y una vivienda que no parecen muy utilizadas.
Las vistas desde el balcón o mirador de Los Cenajos son para deleitarse mientras te zampas tu bocadillo de atún con queso y una birrita que en este lugar sienta como una verdadera delicattessen.
Durante la bajada por la pista asfaltada, nos cruzamos con bastantes ciclistas que pueden subir hasta la cima de la Pila.
Unos suben con buena cadencia de pedaleo y sin apenas esfuerzo.
Otros suben muy morados y echando literalmente el hígado.
¿Necesitas agua?...le digo
¡No, lo que necesito son unas piernassssssss!!!!
¿Te valen las mías...?
¡Si tuvieran veinte años menos...!
¡Cabrón...así revientes!
¿Cómo?
¡Venga campeón, ya lo tienes...!
¡Ah, había entendido otra cosa...uffffgrrrraaggggggggggg!
En un lugar muy coqueto e ideal para almorzar. En los pozos de la nieve, me encuentro con dos parejas de la provincia de Alicante, simpáticos y encantadores ellos, con los que entablo amena conversación. Realizo en su agradable compañía lo que nos queda de camino de vuelta hasta la Garapacha.

Una ruta preciosa, la recomiendo, pero en el inicio hay que apretarse los machos porque hasta coronar la Pila, es to parriba sin concederte apenas tregua. Antes de despedirme de mis ocasionales amigos, les pido una fotografía de recuerdo pero me llevo el pequeño tropezón de que a uno de ellos, le pasa lo que a mí, no le gusta salir en las fotos, así que me siento un poco como el cazador cazado...no tengo más remedio que ponerme frente a la cámara al lado de mis amigos y aguantar el traspié con no poco estoicismo. Nos toma dos...una que sale movida y esta en la que nos corta un poquito los pies...desde aquí les mando un saludo.
¡HASTA LA PRÓXIMA AMIGOS!

29 diciembre 2014

REFLEXIONES FINALES SOBRE LA FALCO 2014 II

Tenía pendiente finiquitar el asunto Falcotrail que fui abordando en sucesivas entregas en este blog porque han quedado flecos que me resisto a dejar que se desvanezcan en el tiempo. Uno debe ser honesto consigo mismo y preciso es dejar constancia de unos sucesos desagradables que tuvieron lugar antes de que se celebrara la falco, causando que un año más, el recorrido hubiera de modificarse in extremis, pocas horas antes de celebrarse la carrera, ocasionando que parte de mi labor se fuera al garete. 

Por ello, el track que colgamos en wikiloc quedó desvirtuado, y el recorrido final, un tanto descafeinado. Echar la carrera por ese enredoso tramo final del río, no fue acertado. Pero el organizador no tenía más alternativa que esta, si habiendo eliminado un tramo, buscaba que le salieran los cuarenta y dos kilómetros reglamentarios. Aún así, le faltaron 600 metros para lograrlo.

En amarillo, los tramos que al final se tuvieron que descartar.
En fin, entremos en materia aunque advierto que las opiniones, juicios, comentarios, pareceres y demás interpretaciones que se hacen de los hechos ocurridos, son independientes y exclusivamente míos y por tanto, susceptibles de estar equivocados porque nadie está en posesión de la razón y la verdad absolutas. 
Como dice la cita, las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta.

La IV edición de la Falco ha funcionado muy bien y creo que no desbarro si digo que los participantes han quedado contentos y arregostados para repetir.
Pero fue un milagro, pura chiripa que la carrera se pudiera celebrar. El insigne y reputado enólogo, pregonero de las fiestas patronales de Cehegín 2011, profesor del departamento de economía aplicada de la universidad de Murcia, señor Francisco Carreño Sandoval, dueño de la finca Hoya d. Gil, que también comprende una fracción importante del Campanario, por donde transcurriría la prueba, intentó torpedearla, hasta el último instante, pues el hacendado estaba decidido a impedir que los deportistas profanaran sus tierras y utilizaba todas sus influencias (había solicitado una batida para el mismo día de la prueba) artes cinegéticos y otras tretas para lograrlo. Nada que objetar, estaba en su derecho, aunque lo deja en un lugar poco coherente con los valores filantrópicos que presuntamente vende.
La organización había intentado llegar a un acuerdo con él, persuadirlo de que el evento representaba un bien para el pueblo, un beneficio evidente para el turismo local, eso que él tanto preconiza, pero no hubo forma de convencerle, de que diera su brazo a torcer. Se enrocó, dispuesto a demostrar “quien la tenía más grande”. El enfrentamiento entre ambas partes estaba servido.

A falta de cinco días para celebrarse el evento, se tiene que modificar el recorrido al paso por el campanario, evitando irrumpir en las propiedades del señor Carreño. Parecía que se había encontrado la solución definitiva pero nada más lejos de la realidad.

El jueves antes de la carrera tiene lugar una nueva contingencia que ponen a prueba, una vez más, los nervios y capacidad de aguante de Miguel Ángel. Espectáculos públicos no autoriza y medio ambiente no puedo dar su visto bueno porque le dicen, se ha vuelto a meter quince metros en la finca del profesor. Vencido y hundido, no puede más. Abatido, consternado, desalentado, desfallecido, se rompe, se desmorona y dejándose caer sobre una silla, le superan las circunstancias y llora de impotencia. En ese momento pensaba que tenía que suspender la carrera con el fracaso y desbarajuste que ello significaba.

La concejala, responsable de medio ambiente, al parecer un ángel, se apiada de él e intenta mientras tanto hallar una solución al nuevo problema. La prueba sigue adelante pero tiene que cambiar de nuevo el trazado al paso por el campanario. Respira aliviado y cuando aún no se ha recuperado del último soponcio, un nuevo varapalo viene a torpedear la línea de flotación de su resistencia.

El ayuntamiento exige a la organización de la falco, 1000 euros en concepto de compensación de gastos extraordinarios. Los confidentes hacen su trabajo e informan del asunto a la oposición. La denuncia que el PSOE hace del affaire se produciría al poco de haberse celebrado la prueba...
La Panorámica.
El alcalde reconoce el desacierto consumado, y se compromete a devolver en el futuro, no se sabe cuando, la cantidad cobrada.

El conde, esto es, el creador y principal organizador de la falco, es un prodigio de la naturaleza. Un fenómeno dotado de una fuerza y empuje sobrenaturales. Su tesón y perseverancia son dignos de encomio. No conozco a una persona más incansable, incombustible que él. Pero su mayor virtud consiste en rodearse de personas eficientes que a la postre, terminan siempre por salvarle el pellejo, en gran medida debido a su tendencia al desorden, falta de método e improvisación. 

Precisamente, gracias a las personas que él mismo menciona en su facebook, logran neutralizar las iniciativas que emprende el enólogo. Pero a pesar de ello, no tiene más remedio que cambiar por tercera vez el recorrido a la altura del Campanario, y ya nos lo podemos imaginar, el sábado, horas antes de celebrarse la carrera, frenético y estresado, buscando a contrarreloj un recorrido alternativo que al mismo tiempo debe ir balizando, porque la hora de salida se le echa encima. De hecho, ocupado en estas labores le anochece y de ahí, tiene que dirigirse a línea de meta, para preparar todo el tinglado del globo, la vallas de publicidad, muchos otros detalles...en fin, se le hacen las tantas; ¡que por nadie pase la tensión y angustia agotadoras que debieron embargarle!

El responsable de eventos del ayuntamiento ni está si se le espera.
Todo falta, ninguno de los recursos, material, herramientas que debe aportar el ayuntamiento están disponibles in situ para utilizarlos al ser requeridos. La disposición municipal para con la prueba es un completo desastre, brilla por su ausencia. Todo se tiene que pedir a golpe de teléfono porque el encargado municipal se halla en paradero desconocido y nada parece estar dispuesto.
Lo de que la casa Europa se encuentra en obras de mejora y acondicionamiento es un cuento chino. Los palos en la rueda para con la falco, por parte de algunos responsables municipales son más que evidentes. En el fondo de todos estos despropósitos subyace una razón bastante infame. El máximo promotor, organizador de la falco es persona considerada non grata para algunos de ellos. 
El conde tiene cierta propensión a la charlatanería, lo que le hace incurrir con demasiada frecuencia en la indiscreción.
Es un bocazas irredento. La diplomacia no es su fuerte.
De ahí que despierte no poca animadversión entre algunos de los ediles que le tienen jurado boicoteo perpetuo hacia toda iniciativa que surja de su siempre inquieta y febril imaginación. Pasadas cuitas y rencillas entre personas poco dadas a la humildad y el diálogo tolerante, lastran el normal entendimiento que debiera existir para organizar un evento del calibre y cooperación que la Falco precisa.
Desavenencias personales y egos insaciables se anteponen a lo que debería ser una generosa contribución para bien de los intereses del pueblo.
Y solo se me ocurren dos soluciones con vistas al futuro de la Falco. O la siempre sana alternancia, fecunda el suelo de la democracia y toma el relevo de los que ahora, tras varias legislaturas, corren el riesgo de apoltronarse o el conde, una vez ha creado y promovido la Falco, que eso nadie se lo podrá quitar, da un paso atrás, se queda entre bastidores, y para bien de su salud y equilibrio emocional, deja que otros más maleables y perspicaces, cojan las riendas de una organización que está condenada a entenderse con el gobierno municipal de turno.

La Falco 2014 triunfó, pese a las contrariedades surgidas, gracias al sentido de responsabilidad, entrega, denuedo, trabajo desinteresado de sus colaboradores y por supuesto al sinvivir del conde. Pero teniendo en cuenta, falcos venideras, no me parecen estos, recursos que sean suficientes.
La carrera ha adquirido tal magnitud y repercusión mediáticas, que está en juego el prestigio del pueblo. Y este no puede quedar al albur de cuatro amigos bienintencionados pero con medios muy limitados.

El gobierno municipal ha de implicarse y poner al servicio de la Falco toda su maquinaria porque es el turismo y el comercio local el que sale beneficiado. Como decía Antonio Machado, en política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela. Es una simple cuestión de coherencia y sentido práctico de las cosas. De paso, estoy seguro que de este modo, algunos propietarios se mostrarán más afables y dispuestos a que la falco pase por sus tierras. 

Si el ayuntamiento no colabora con mayor vigor y decisión en el futuro, o se vuelve a la falco humilde sin pretensiones de las primeras ediciones, o sus días de supervivencia están contados.

¡FELIZ AÑO AMIG@S!