19 septiembre 2012

CON LOS AMIGOS DE LA SIERRA DEL POZO I

El pasado sábado día 22 de septiembre, hice una nueva ruta del tipo "cita casi a ciegas". Y digo casi, porque conocía, más o menos, por Internet, a tres de sus participantes. No recuerdo muy bien la forma en que se produjo tan extraordinario hallazgo, pero cuando los descubrí, quedé impactado por su mágico poder de atracción.
Eran fotografías preciosas, de una calidad excelente y en entornos montañeros absolutamente espectaculares.
Precisé de diferentes momentos en varios días, para echarles un vistazo a todas las fotos y hacerme con una idea y visión de conjunto de lo que representaban...las imágenes, como casi siempre suele ocurrir, hablan por sí solas y en esta ocasión, escenificaban por así decir, la filosofía que estos tres amigos, albergan de la montaña.
Retrotrayéndome a las primeras fotos, pronto deduje que Joaquín y María del Mar eran pareja y que el show man del grupo era un crack.
La metafísica de este trío de magníficos montañeros consiste en subir a las cumbres para divertirse y no para padecer más de lo estrictamente necesario.
Una vez arriba, esto es, en el vértice geodésico, el ritual de cachondeo y celebraciones varias corre a cargo de un tipo muy peculiar, cuyo optimismo y vitalidad parecen bastante contagiosos.
Mi impresión es que con este tío has de subir a la cumbre rematado de fatiga, doblegado por el tío del mazo, casi en las últimas, pero observando sus evoluciones y rituales en la cima, te despierta la sonrisa y muy pronto parece que el cansancio se difumina o entra en vías de olvidarse.
Eso o directamente al verle con sus pelucas, abalorios, adornos y perifollos de lo más variopintos, te entra un ataque de risa, de locura y directamente decides arrojarte por el precipicio que tengas más a mano, que todo podría suceder. Que como diría aquel, cada cual es como es, y no todo cristiano o ateo responde del mismo modo ante el surrealismo o lo kafkiano. Después de todo, el sentido del ridículo como el del miedo, es libre y cada cual acoge y abraza el que quiere.

Asensio debe ser todo lo contrario a uno de esos seres que ahora llaman tóxicos, el tocagüevos malasombra de toda la vida, cuyo permanente estado de ánimo es el del agorero pesimista que todo lo encuentra drama o una catástrofe. Nuestro jaranero montañero es lo opuesto a todo eso, pues constituye el mejor bálsamo y antídoto que uno puede encontrar contra la perniciosa melancolía en exceso. El efecto Asensio se me antoja mucho más eficaz y barato que el mejor psicólogo. Que te encuentras un poco alicaído por los avatares y aconteceres de la propia vida...verdadera mano de santo subir a la montaña acompañado de Asensio. 

Durante algunos meses, anduve fisgoneando en las fotos de sus rutas.

Las espectaculares fotografías, se notaba bien a las claras que estaban hechas y seleccionadas con mimo y dedicación, con gusto por el detalle y de una calidad exquisita. Trascendía que el de la Nikon D90, esto es, Joaquín, disfrutaba como un enano, atrapando en pixeles la belleza de su entorno.

Contemplar  las evoluciones de estos singulares montañeros, era para mí, cita obligada en mis singladuras por Internet, cada lunes o martes en que suponía, habrían colgado las fotos de su última aventura.
Languidecía de sana envidia y suspiraba por formar parte de alguna de sus peripecias, pues mi instinto me decía que se trataba de gente accesible, cordial y afable.
Las divertidas e incansables payasadas de Asensio, una vez en la cima, así como la candorosa sonrisa y simpatía de María del Mar, despertaban mis mejores vibraciones.

Había intercambiado algunos comentarios, a propósito de sus fotos, a través de Facebook con María y aprovechando que el Guadalentín pasa por el municipio de Pozo Alcón y enterándome que “mis admirados amigos cibernéticos” habían quedado para el sábado con los “Amigos de la sierra del Pozo”, para hacer una ruta por la ídem, que al parecer, era espectacular, me removí en mi asiento, me embargó la emoción y pensé: ¡Qué fantástica ocasión sería esta para conocer por fin a mis “ídolos montañeros” y de paso, vivir una experiencia única de montaña con los amigos de la Sierra del Pozo!
Me fui calentando, entusiasmando y aunque, tras consultar el mapa, comprobé que me separaban no menos de dos horas de viaje por carreteras bastante sinuosas y quebradas, decidí con toda la excitación del mundo, embarcarme en mi penúltima aventura.
Y como suele ser habitual, tras proponérselo a mi incondicional compañero de fatigas, alias FALCO, que nunca atranca, quedamos a las seis de la mañana para salir al encuentro de nuestro destino y nuestros futuros amigos.


Los amigos de la sierra del Pozo, son gente noble y acogedora que dejan huella. Y por ser "mi primera vez", no creo que pueda olvidarlos nunca. Mi primera vez en contacto puro y duro con la montaña. Pues nunca antes, en ninguna de mis rutas, había precisado yo utilizar, tres y hasta cuatro puntos de apoyo, y a veces cinco (alternándose, el de algún compañero, el de la providencia, y con bastante frecuencia el del trasero) para ir sorteando los obstáculos que se fueron presentando en cada metro del recorrido.
¡Qué maravilla de ruta, qué emocionante, cuanto me pude divertir y cuan orgulloso me pude sentir, no solo de haber formado parte de este sensacional grupo montañero, si no también de mi Viky, al haber superado la prueba, con sobrada solvencia y lo más importante, sana y salva, que no es poco. Aunque en honor a la verdad, de haber conocido previamente la naturaleza y orografía del recorrido, la hubiera dejado en casa.

Han pasado dos días y aún no me creo que pueda ahora ir colgando fotos, de una ruta impresionante, en compañía de los que hasta hacía poco, habían sido, unos intangibles amigos virtuales. 
En fin, como unas imágenes, unas cuantas, jajaja, valen más que mil palabras, que pare el teclado y comience el desfile multicolor de un día, ciertamente inolvidable.

Foto de inicio que le pido prestada a nuestro amigo Joaquín (el que falta) para composición de lugar y de equipo.
Habíamos llegado al pino de las tres cruces, punto de partida, después de transitar una interminable y zigzagueante pista sembrada de tierra polvorienta, producto de la sequía que nos asola.
La simpatiquísima y siempre muy atenta María del Mar.
Pakito Cruz, alias "Kranker", uno de nuestros guías, que se movía en la sierra del Pozo como pez en el agua. De hecho, la conoce como la palma de su mano. Mejor que su casa.
Angel del Barrio, alias "Sanson", gran conocedor de rutas de senderismo por las sierras del Pozo, las Villas, Segura, Castril y Cazorla, nuestro indiscutible líder y guía.
Pako, departiendo con Joaquín.
Extraordinarios montañeros y gente guapa guapa de corazón.
Mi amigo Miguel Ángel, alias "Conde", precursor de " La Falco", que quedó encantado de la experiencia vivida.
Estupendo primer plano de Pako Kranker.
El recorrido consistió en constantes trepadas y destrepadas, algunas de ellas, un tanto peliagudas.
Pero la camaradería, el compañerismo reinaron en todo momento. 
A ver ahora como se desempeña Viky en este trance...sin ayuda, imposible.
¿Cómo lo ves, Viky, chungo, eh?
Jajaja, Asensio sale al rescate.
¡Vaya ruta para trepadores puros...!
¡Menudo esturreo de gente...!
El recorrido es espectacular, pero hay que andar con pies de plomo y muy concentrados adonde uno se sujeta y pisa.
La siempre sonriente María del Mar. ¡Qué buena gente!
En algunos pasos se te ponían de corbata...😆
Don Asensio, genio y figura...
La atractiva a la par que aguerrida Eva. Creo que mora en Huescar, aunque es natural de Galicia.
Durante un breve descanso.
La Sierra del Pozo, luciendo en todo su esplendor.
Manuel, alias Manu.
Entrañable captura de Asensio y Viky.
Durante un breve descanso para recuperar fuerzas.
La famosa "testuz del indio", de estos contornos.
Reanudando la marcha.
Más pasos complicados
Algo le hacía gracia a María del Mar. Se desternillaba de la risa.
Mirando hacia la Cordillera de los Agrios, que algún día de estos habrá que acercarse a conocer.
Oteando hacia la Sierra de Castril.
Disfrutando del paisaje durante otro breve descanso.
FINAL PRIMER CAPÍTULO


1 comentario:

  1. Enhorabuenaaaa!!! Me encanta!!! Las fotos son preciosas pero es que lo que escribes... ufffff... qué salao eres!!! Casi has hecho que nos salgan los colores ;-) A nosotros también nos has causado una buenísima impresión... da gusto compartir montaña con personas alegres y positivas como tú... y sobre todo con esa sonrisa perenne y esa manera de disfrutar cualquier momento... esa es la buena filosofía!!! Tan sólo tengo un sentimiento negativo... y es que hayan pasado tantos meses hasta producirse "el encuentro"... espero que en el futuro pase mucho menos tiempo sin que volvamos a "disfrutarte". Saludos, compañero, gracias por las fotos, por el repor y sobre todo por tantos buenos ratos compartidos... hasta la próxima!!!

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