Al día siguiente de Revolcadores, final de año, le tocó la china al Campanario ceheginero, y la intención era celebrar el recién estrenado 2026, con roscón de reyes y su correspondiente cava incluido, en su monumental vértice geodésico, por aquello de iniciarlo con buen pie, haciendo lo que más nos gusta, esto es, patear el monte. Creo los Amigos Senderistas llevan practicando esta costumbre, no mucho más de dos o tres años, pero ya parece que va adquiriendo solera y visos de tradición arraigada y ¡ojalá! se consolide porque la idea me parece buena y original. Hasta incluso puede servir para mitigar en lo posible, los efectos de la tripada de Nochevieja. Eso si sales airoso del trance, porque hay que reconocer, que algunos repechos, de subida al Campanario, son tan exigentes, que te pueden salir algunos trozos de gamba y otros manjares, no del todo digeridos, por el mismísimo gaznate.
El alma máter de esta iniciativa y de la mayoría de las que tienen lugar en esta peña de senderistas es Anabel, que es la que propone e impulsa y Javi quien las dirige, guía y lleva a buen término. Forman un tándem ideal que se complementa muy bien. Son líderes naturales que saben transmitir su entusiasmo por la montaña y con su contagioso estímulo, tiran del resto del grupo.
Con Anabel había coincidido días antes, en un sitio lúgubre, un tanatorio, por la muerte de un familiar, y allí, con pesar, con cara compungida, me comunica que este año no podría acudir a la cita campanera de Año Nuevo, porque le tocaba currar, pero que yo procurara ir, porque habría sorpresa, palabras textuales. Yo no lo tenía claro, lo de asistir, digo, porque todo dependía de lo mucho o poco que pudiera trasnochar en nochevieja. Así de difusa quedó la cuestión.
En fin, salvo que las rutas precisen de un logística previa, desplazamiento, alojamiento, comida, etc, hasta que no llega la hora del punto de encuentro, no se conoce exactamente la gente que va a acudir a una ruta propuesta, y allí estábamos unos cuantos, aguardando se fuera congregando el personal y los preceptivos cinco o diez minutos de dilación, por si a alguien se le habían pegado un poco las sábanas.
Y en esto que hace su aparición Vero, la chica a mi izquierda en la foto, junto a Rassi, la del gorro de Santa Claus, y la primera, tras saludarnos, hace un poco el paripé y transcurrido un tiempo nos dice, que nos va a dar una sorpresa; se acerca a su coche, abre una de las puertas laterales y la sorpresa consistía en la aparición inopinada de Anabel, que iba disfrazada de burbujeante botella de Freixenet. Se había logrado ocultar, tapada con una manta, en el asiento trasero, de forma tan eficaz, que ni Rassi se había enterado, que la llevaba detrás; y de pronto, de forma súbita, hace su aparición la montañera más dicharachera de todo Cehegín y parte del Noroeste murciano. Como nadie la esperaba, nos dejó a todos estupefactos, con una sonrisa de oreja a oreja. El efecto conseguido, manifestado por nuestras caras de asombro, mientras la saludábamos, fue total. Pleno al quince. Ya nos extrañaba a más de uno que tan singular mujer, se perdiera su anual cita con el Campanario, que ella, tanto celebra y disfruta. Había movido cielo y tierra para cambiarle el turno (trabaja en un hospital) a una compañera, y aquí estaba, junto a nosotros, dispuesta a brindar por el nuevo año, en lo más alto del Campanario.
Tomándonos las primeras fotografías, en los merenderos de la Hoyaleja, poco antes de afrontar las primeras rampas del cerro de los Marianos. En pie, de izquierda a derecha, el menda que suscribe, Anabel, Javi, Pedro, Fernando y Sergio. En cuclillas, de izquierda a derecha, Vero, otro Pedro, Rassi y Tomás, los diez senderistas del Campanario 2026.
Atravesamos el collado de los Marianos y buscamos la pista paralela interior de la Umbría del Campanario. Estos días, supone una delicia patear nuestros montes, pues con tanta lluvia y humedad, parece una alfombra, mullida y blanda. ¡Y cómo huele!
Iniciando las primeras rampas, como es de rigor, en fila india.
Anabel Freixenet y Pedro.
Este fiambre vegetal tiene su historia o su anécdota, por así decir, por ello se hace merecedor por derecho propio de que figure recogido en nuestro particular reportaje, como el pino emblemático en que se ha convertido.
Ha quedado para los anales de historia de la Falcotrail como el tronco en que se partió la crisma y casi perdió los piños, el célebre corredor trailero de talla mundial, Rafael Romero, alias Fali el Coletas. Participaba en una edición de la célebre prueba ceheginera y cuando descendía a toda pastilla por aquí, la existencia de estos despojos le sorprendieron, no pudo eludirlos a tiempo y estrelló su frente contra el tronco fósil de lo que fuera un centenario pino. Aunque tuvo que ser evacuado de urgencia por las asistencias médicas de la prueba, esta gente son sobrenaturales y están hechos de otra pasta, no solo sobrevivió sino que el lance, apenas tuvo consecuencias para su integridad física ulterior.
Tras dejar atrás el pino de Falicoletas, seguimos en ascensión hacia la cuerda del Campanario.
El día 1 de Enero, hacía frío por estas latitudes y existía un 30% de posibilidades de lluvia. Un viento gélido también se dejaba sentir.
El grupo abordando la escarpada cuerda.
Javi haciendo de guía y en este punto, pasando a la otra vertiente del Campanario.
Fernando, echándole un cable a la botella de Freixenet, digo a Anabel.
El peñasco se presentaba pintiparado para las varias instantáneas.
Anabel, por la forma tan alegre y particular de vivir la montaña, me recuerda mucho a Asensio, aquel del Comando Totana con el que otrora, compartí rutas, que quedarían registradas en algunas entradas de este blog. Por poner un ejemplo, en esta misma de 2017, en pleno fervor patriótico, que aconteció por el techo de Lorca.
Genio y figura y antes muerta que sencilla, la montañera disfruta estos momentos como nadie.
Coronando el monumental mojón del Campanario. Es sin duda, un enclave emblemático de Cehegín.
Y como es de cajón, muy adecuado para el postureo. Pero cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo. Menos mal que se me ocurrió echar gorra e impermeable, de lo contrario, con el biruje que corría, se me hubieran congelado hasta las pestañas, y luego, todo lo demás. ¡Buen y ameno ratico que pasamos aquí!
Es que por aquí, y con tan escaso espacio disponible, se permanece un poco en precario. Aún así, nos las apañamos muy bien.
¡Qué bueno estaba todo! ¡Y el roscón, delicioso, cremoso, ummmmmmmm ñam ñam! Más de 3kg le he echado al chasis estas navidades. Hay que ponerse las pilas, pero ya.
Pero hacía un frío del carajo aquí arriba. La cara de Fernando así lo revela. ¡Hay que salir pabajo cagando leches...!
La jovial, de alegría contagiosa, Anabel, cuyo dinamismo y empuje mueven todo el cotarro de los Amigos Senderistas del grupo de WhatsApp.
Estos amigos senderistas son tan buenos y comprensivos, que accedieron a posar con el tío Yoda sin pedirme ni una sola explicación. Ojalá haga acopio de su fuerza intergaláctica, se ponga en contacto con el jefe supremo y le pida que nos libre de todo mal y proteja de todo ente maligno que pueda afligirnos durante el 2026.
Y salimos echando virutas pabajo, porque creo que todavía no lo he dicho, pero...
¡Hacía un frío del caraj😆...!
Fotografía de grupo para celebrar el final feliz de un descenso azaroso muy vertiginoso.
Caminando de regreso a la Hoyaleja, por la pista de la Umbría del Campanario.
Nuestra amiga Rassi, posando ante el reportero, así de feliz.
Últimas instantáneas en la fuente de la Hoyaleja, presidiendo la toma, la chispeante burbuja andante de Freixanabel.
Y con esto y dos porciones del roscón de Reyes, que aún deben andar centrifugándose en mi estómago, despedimos esta ingeniosa a la par que placentera celebración de Año Nuevo, que ha transcurrido por el arisco y bello Campanario, en la compañía de personas de lo más vibrantes y atrevidas. De hecho, cinco de los aquí presentes, junto con el que suscribe, realizamos tres días después, la emblemática y vertiginosa ruta segureña de La Raja de Gontar, que disfruté, cámara en ristre, a pajera, como nunca. Pero claro, eso ya es harina de otro costal y material de próximas andanzas ergo publicaciones en Mi Viky y Yo.
¡HASTA LA PRÓXIMA!


















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