jueves, 26 de enero de 2017

RUTA CIRCULAR A LA SIERRA DE MOJANTES I

A la sierra de Mojantes, le tengo una querencia especial. Durante muchos años, la fui observando con admiración, porque su cara sur luce desde la carretera espectacular. Siempre me dije a mí mismo que algún día intentaría subir a su punto más alto, y por ello, aún antes de que me diera por esto del senderismo, cuando como deporte practicaba ciclismo, ya procuraba subir una o dos veces, entre octubre y noviembre, a su pico más elevado, porque en esos días del otoño, la atmósfera se muestra limpia y pueden divisarse nítidos, muchos kilómetros en derredor. Tal es así, que desde la cima, hasta he logrado distinguir sobre el horizonte, la vaporosa, la apenas distinguible línea del mar.
Pero mi conocimiento de la sierra de Mojantes, se circunscribía a su cara sur. Desde este lado, habia trazado varios itinerarios para atacar su vértice geodésico y nunca me había parado a pensar que su cara norte podía ofrecerme algún atractivo. Pero hete aquí que por circunstancias de la vida, me vi inmerso en un cambio laboral y fue así, desde el nuevo entorno y ámbito geográfico en el que se desarrollaba mi trabajo, como descubrí su cara más septentrional.
Todo un hallazgo del que ya dejamos prolija constancia en anteriores entradas de Mi Viky Y Yo. La intención que nos mueve en esta nueva ocasión en que abordamos nuestra amada sierra, es la de presentar un inédito recorrido circular por Mojantes, que abarca su cara norte y sur, coronando, como no podía ser de otro modo, su vértice geodésico, conociendo acto seguido después la emblemática cueva del Águila, ligada a una historia de tristes avatares humanos, de acceso un tanto complicado aunque no peligroso, para trasladarnos por entre un sinuoso y zigzagueante trazado hasta el collado del Pozo y desde este al siguiente punto en importancia paisajística que no es otro que el de Punta Estrecha. Desde esta excelsa atalaya tendremos las mejores vistas hacia ese inmenso valle que conforman la cañada de los Derramadores y las Roturas, surcado de explotaciones agrícolas, la mayoría, venidas de fuera, que están expoliando y desecando los ricos y parece que inagotables acuíferos del subsuelo archivelero, y cuya existencia empero, no parece que consigan empañar la belleza panorámica del entorno, sino más bien al contrario, ensalzarla todavía más. Desde este privilegiado balcón con vistas al jardín del Edén, también podremos observar a escasos metros por debajo de nosotros, una comunidad de buitres leonados, posados en unos vistosos pináculos, que constituyen su criadero, nido y morada, paraje espectacular donde los haya. Y dado que Mojantes es zona ZEPA, al llegar aquí, habremos de mostrar especial cuidado, respeto y consideración para no ahuyentarles ni turbar su apacible hábitat con nuestra habitual ruidosa presencia y jaleo. Y no solo buitres veremos durante nuestro recorrido, que si andamos tranquilos y atentos, hasta un rebaño de cabras montesas con su macho cabrío al frente dirigiendo, nos saldrán al paso, a poco que andemos cautelosos y al acecho.
Las imágenes que nos van a servir para ilustrar la presentación de esta ruta circular, están hechas en diferentes incursiones a la sierra, unas veces solo y otras acompañado, mientras íbamos diseñando y perfilando este interesante recorrido. De hecho, no daré por concluida esta entrada hasta que podamos coincidir varios amigos para hacerla. Por ello, quedará abierta a la inclusión de nuevas fotografías hasta que definitivamente le echemos el cierre. La sierra de Mojantes, como casi todas las que conforman la orografía caravaqueña, es de un andar agrio, ingrato, áspero, a veces penoso, salvaje, agreste, poco cómodo, de constantes toboganes de subibaja y por ello se precisa de un senderista que ya esté hecho a patear el monte y cuyos tobillos anden curados de espanto y de esguinces. Son nada más que doce o trece kilómetros y aunque la acometida final por una interminable bajada se hace algo accidentada, os puedo asegurar que cuando aterricemos de nuevo en el coche, lo haremos con la sensación de haberle atizado un buen palizón al cuerpo, haber atiborrado de nutritivas imágenes nuestra pupilas y con la mochila ya bien cargada de intensas emociones, enfilar hacia el bar más próximo para pimplarnos las merecidas birras más acompañamiento, con que ofrecer decente y justa rúbrica a tan excelente ruta montañera.
En el inicio tenemos una fuerte pendiente para ir entrando progresivamente en calor. Aconsejo no dejarse llevar en invierno por las inaugurales sensaciones gélidas del paraje que nos llevan al destemple y por tanto a abrigarnos más de lo debido, pues al poco nos sobrará hasta la braga. No iremos como Asensio, en plan descamisao pero por frío que nos haga, a ratos anhelaremos la manga y el calzón cortos.
La ruta comienza pasado lo que creo tiene como topónimo Cortijo de Mojantes, en estado ruinoso, que es el que se ve a la derecha de la carretera RM730, antes de sobrepasar el corral del Asturiano y el cruce de Los Royos, sobre el km 18 más o menos. Tiene delante un pino enorme que ofrece una sombra excelente en verano y detrás un estercolero en el que algún gorrino arrojó las primeras basuras y algún que otro puerco mostrenco las siguió vertiendo después.
Muy pronto, al ir ganando altura, se nos ofrecerán fastuosas vistas hacia el Campillo de Abajo, sierra de la Serrata, sierra de El Carro, la carretera ya mencionada, el corral del Asturiano, Campillo de El Ahorcado, los inmensos campos de cereal en los llanos del Campillo que cuando comienzan a verdear constituyen todo un espectáculo visual, en fin, desde Mojantes, el paraíso se pone a tus pies y no puedes pedir más.
Durante el transcurso de la ruta, se nos ofrecerán muchos miradores desde donde aposentar y distraer la vista y a l@s proclives a emular el instinto de la cabra, peñascos tendrán donde inmortalizar sus hazañas.
Sin ir más lejos, yo tengo a mi amigo Pedro por uno de estos asaltariscos. Peña elevada que se encuentra en el camino, allá que se encarama este jovenzuelo, imitando unas veces a la chota y otras al mochuelo. Estupendo deportista "todocaminos", que lo mismo sube un cerro que pedalea un puerto. A nada de naturaleza orográfica le teme, por abrupta o empinada que sea. Aquí le vemos, confundiéndose magníficamente con el paisaje mojantiense.
La inconfundible silueta de El Carro
Viky, desde una atalaya en las Piedras Coloradas, como siempre, sin miedo a las alturas, disfrutando también del paisaje.



Desde Las Quebradas, divisando las Piedras del Reloj y el tubo del vértice geodésico.
El horizonte surcado de nubecillas bajas
En otra incursión hacia Mojantes, esa vez acompañado de mi amigo Antonio, comprometido naturalista y ecologista, de raza y de pro. Ya hablaremos de él más adelante.

El que suscribe, durante una de sus incursiones en solitario
Aquí con Antonio
En la cara norte de Mojantes, peñas de la umbría.
Vistas a Derramadores y Revolcadores
Entrada con forma de triángulo isósceles, a la cueva del Águila
Vistas hacia el fértil valle del campo de Archivel
Explotaciones a granel
Cortijo de los Derramadores
Archivel, Noguericas, Casicas al fondo
La agreste línea orográfica de Caravaca
Uno de nuestros amigos sobrevolando la planicie
Agreste relieve que hemos de sortear
Sobre Punta Estrecha
FINAL PRIMERA PARTE

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