miércoles, 16 de octubre de 2013

SALIENDO DE MI LETARGO


Se llama dormancia (del inglés, dormancy, también conocido como dormición) a un período en el ciclo biológico de un organismo en el que el crecimiento, desarrollo y actividad física se suspenden temporalmente. Esto reduce drásticamente la actividad metabólica permitiendo que el organismo conserve energía. Según dice la Wikipedia, existen cuatro tipos diferentes de dormancia, siendo las más conocidas la hibernación y la estivación.

Todo el mundo sabe que el oso hiberna.  Durante el verano, se pone gordo como una vaca de la central lechera asturiana, acumula capas y capas de grasa bien compacta, gelatinosa y calentita,  y cuando llega el frío, se mete en su cueva, se pone a roncar como un bendito y así permanece varios meses hasta que despierta.

En Zoología estivación es un estado fisiológico de algunos animales consistente en el letargo, inactividad o torpor que se produce por un descenso en la actividad metabólica como respuesta a las condiciones extremas y periódicas acaecidas durante el verano o estación seca.

Durante la estivación, los animales generalmente se entierran en madrigueras de barro húmedo, entre latas de cerveza y bajo el aire acondicionado con el que se rodean formando un capullo o vaina que les protege de los insectos, la deshidratación y las altas temperaturas. Al enterrarse de esta manera crean microambientes muy diferentes del exterior, llegando a no tener variaciones diarias de temperatura.

Ejemplos de animales que se entierran se pueden encontrar entre los peces pulmonados, anfibios y reptiles. Entre estos últimos, un ejemplo muy claro de estivación se da en los cocodrilos, montecristos y caimanes, cuando en las épocas de sequía, abundancia de tábanos y calor bochornoso, se entierran en el barro y ralentizan su metabolismo hasta tal punto de llegar a solo 30 latidos del corazón por minuto, y apenas un 10% de flujo cerebral por semana, llegando a equiparar con ello su actividad neuronal y energética, al nivel del ambiente canicular que les rodea.

Así llegó septiembre y a cuatro semanas vista de la Almudayna, me tuve que plantear si deseaba realmente seguir moneando, esto es, seguir tocándome los güevos, dedicándome a la contemplación vagomental del espíritu, o por el contrario, era momento de ponerse las pilas, echarse al monte, salir del sopor y ¡DESPERTAR!

 El descanso del cuerpo, si no es excesivamente prolongado, siempre viene bien y a la larga, este lo agradece.
Desde el primer instante, me acompañaron las buenas sensaciones, haciendo de septiembre, en el plano físico, un mes muy bien aprovechado.
Y llegó el 5 de octubre, día en el que se celebraba la Almudayna 2013.

La hice a mi bola. 
Sin depender ni verme condicionado por nada ni por nadie.
Disfrutando del esfuerzo.
Recreándome en el ambiente, que como siempre, era apoteósico.
Llegando bastante entero al final del túnel, es decir, a la meta.
Recibiendo con alegría y entusiasmo a cuant@s me sucedieron.
He aquí una muestra...























































Como ya habrán podido comprobar quienes lo conocen, por allí pululaba Miguel Angel Conde, alias FALCO, fundador , organizador, promotor e impulsor de la FALCOTRAIL que si mal no recuerdo, este año, si nada ni nadie lo remedia, lleva camino de cumplir su tercera edición.

No perdía detalle de cuanto acontecía por doquier, tomando buena nota de lo que podía aplicar, o en su caso, prescindir para su propia carrera.

Ello me hizo tomar conciencia de que, un nuevo reto, seguramente inexcusable, se perfilaba sobre el horizonte.

Resultaba meridianamente claro que la siguiente gran cita sería la FALCOTRAIL 2013



¡HASTA LA PRÓXIMA AMIG@S!

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