domingo, 24 de diciembre de 2017

LA CUEVA DE LOS DESERTORES I (MOJANTES)

Hola amig@s, en esta entrada de mi Viky y Yo, vamos de nuevo a abordar, aquella ruta senderista que recorría gran parte de la sierra de Mojantes y que, entre otros puntos emblemáticos, nos llevaba a conocer la cueva del Águila, que nosotros hemos rebautizado más tarde por la de Los Desertores. Se puede decir, como ya veremos, en esta reedición, que la presentamos formalmente en sociedad. Toda la historia y proceso del diseño de esta ruta se relata a partir de esta entrada que edité allá por mayo del 2016. Amig@ visitante, si deseas recordarla o conocerla, y para mejor navegación por entre las diferentes partes, llega hasta el espacio verde inferior, y ve pinchando el correspondiente a cada capítulo. La breve narración, ampliamente ilustrada, te explicará el desarrollo de cómo llegamos a dar con la ubicación de la cueva, diseño de la ruta así como breves pinceladas respecto de ominosos episodios que tuvieron lugar por este y otros contornos, en tiempos de la infausta guerra civil española. A día de hoy y a tenor de los últimos acontecimientos que están teniendo lugar en Cataluña, no tengo muy claro que hayamos aprendido de los errores pasados y que estos no se vuelvan a reproducir. Ojalá que mis temores sean infundados y todo se resuelva por la vía del entendimiento y la razón. En fin, no nos vayamos por los cerros de Montserrat, que estamos en los de Mojantes y volvamos al tema que nos ocupa. No redactaré gran cosa en esta entrada, ya que lo hice profusamente en la ocasión ya enlazada, aunque sí dejaré nutrida constancia de las personas que me acompañaron en esta nueva excursión, por mi querida y siempre admirada sierra de Mojantes. Véase en la fotografía inferior, la silueta que adopta el recorrido, que como se puede apreciar, recorre por las dos vertientes, gran parte de la orografía de esta bonita montaña. El track de este circuito, lo puedes encontrar aquí, aunque debo decirte, que lo puedes mejorar, si cuando llegues a Las Quebradas, por entre el bosque de encinas, te escoras a la izquierda, buscando la cresta que da al Collado del Civil, el corral del Asturiano, los inmensos llanos del Campillo, la sierra del Carro y la carretera RM 730, etc. Acompañado de mis amigos, improvisé y pude confirmar que la belleza paisajística global se refuerza.
Para ilustrar esta nueva entrada por la sierra de Mojantes, aprovecharé indistíntamente, momentos que capturé yendo con mi ceheginero amigo Pedro, en un día de maravilloso horizonte neblinoso, que hizo las delicias del sensor de mi cámara, así como otros instantes que recogí, aprovechando la inolvidable jornada de convivencia y senderismo que me depararon, mis amigos y compañeros de aventuras, de los grupos Mina Facunda y Arribotiles, de Lorca y Pozo Alcón respectivamente. No doy más la vara y, aporreando lo menos posible el teclado, comenzamos. 
Cara sur de la sierra de Mojantes
De izquierda a derecha, Manu, Asensio, Pedro y Kranker
El recorrido se pone al poco de iniciarlo, cuestarriba.
Haciendo un breve alto en el camino para recuperar el resuello. En esta imágen, entra en escena nuestra simpática amiga María, de Pozo Alcón, de permanente sonrisa de la cual, recibí la impresión que irradiaba contagiosa alegría natural, en cada uno de sus pasos.
Nuestro amigo Pedro, de Lorca, encaramado en uno de los muchos oteros que se hallan distribuidos a lo largo y ancho de este bonito recorrido. En un día plomizo en el que se alternaban nubes y claros.
El otro Pedro, el de Cehegín, unos días antes, bajo un radiante cielo azul inmaculado, con la luna observando nuestra evoluciones.
A este también le gusta trepar a cuanto torreón se le pone al alcance.
Los extensos llanos del Campillo, sierra del Carro y apenas distinguible, la villa de Los Royos.
Estos Pedros son todos muy parecidos. Su propensión caprina les debe venir del nombre y tal vez desde su cuna.  
Aunque claro, este no se llama Pedro y también se observa en él, un  comportamiento de parecida tendencia cabruna y montaraz.
Nuestro eximio Chiki
María
Bonita toma, de Kranker, Elena y Manu, recortados sobre el horizonte...
El tío de la vara, Pedro, recortado sobre un algodonoso horizonte, ataviado de brumas 
Los impactos a nivel sensorial que recibimos de ciertos mágicos instantes, que tienen lugar en la naturaleza y por ende, en el transcurso de una ruta de senderismo, resultan impagables.
La áspera orografía del terreno mojantino, no parecía hacer mella, en el carácter jovial de nuestra amiga María
Elena también parece ser inasequible al desmayo. 
Es más dura y sufrida que las mismas rocas que patea.
Chiki, recortado sobre el horizonte en este picacho
FINAL PRIMERA PARTE

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