jueves, 4 de mayo de 2017

EXCURSIÓN POR LA SIERRA DEL BUEY (JUMILLA)


UELI STECK MUERE EN UN ACCIDENTE EN HIMALAYA. 
Intentaba una nueva travesía Everest-Lhotse.

No podía comenzar una nueva entrada de mi Viky y Yo sin comentar, aunque sea de pasada, la reciente trágica pérdida de Ueli Steck. Presentía yo que no habría de llegar a muy viejo, este extraordinario alpinista, auténtico número uno de la velocidad en escalada y el todavía más difícil. Que romperse la crisma, se la puede uno romper en el sitio más insospechado, pero vamos, que Ueli Steck, tenía bastantes papeletas para espicharla de muerte violenta, por accidente, en el transcurso de alguna de sus proezas, como desgraciadamente, así ha terminado sucediendo. Se nos ha ido uno de los grandes. Yo le seguía por youtube y sentía por él verdadera admiración, pero la fatalidad y mala suerte sentenciaron, que en la última de sus gestas, el 30 de abril de 2017, perdiera la vida al despeñarse en la montaña Nuptse, mientras se aclimataba a un intento de ascenso de la Ruta Hornbein en el Puente Oeste del Everest sin oxígeno suplementario. Esta ruta había sido pocas veces escalada, siendo la última vez en 1991. Su plan era escalar the Hornbein Couloir a la cumbre, proceder con un traverse al pico del Lhotse, la cuarta montaña más alta del mundo. Esta combinación nunca antes se había intentado. Durante la preparación de la escalada en Nuptse, un pico más pequeño cercano al Everest, fue cuando Steck sufrió el terrible percance de precipitarse al vacío durante más de mil metros. Seguramente, durante la caída, hasta le daría tiempo pensar que aquel sería el más rápido, último y definitivo descenso de toda su trepidante carrera de alpinista.
Nuptse
Everest (techo de la tierra)


Récords de velocidad

    2004: Cara norte del Eiger, el Mönch y el Jungfrau con Stephan Siegrist, en 25 horas
    2007: Cara norte del Eiger, en 3 horas y 54 minutos

    2008: Cara norte del Eiger, en 2 horas 22 minutos y 33 segundos

    2008: Cara norte del less Grandes Jorasses por la vía Colton-McIntyre, en 2 horas 21 minutos

    2009: Cara norte del Cervino por la vía Schmid, en 1 hora y 56 minutos

    2011: Cara sur del Shishapangma, en 10 horas y 30 minutos

    2013: Cara sur del Annapurna, en 28 horas y en solitario por la vía abierta por Pierre Béghin y Jean-Christophe Lafaille, situada entre la vía británica de 1970 y la vía japonesa de 1981

    2015: Coronar todas las cimas de más de 4000 metros de los Alpes, en 62 días

    2015: Cara norte del Eiger, en 2 horas y 22 minutos, por la vía Heckmair
Resulta increíble hacerse a la idea de este asombroso record, si tenemos en cuenta, la cantidad de alpinistas que a lo largo de la historia, han sucumbido intentando llegar a la cima de esta que todavía llaman la pared asesina, empleando para ello varios días. Claro, que desde entonces, tanto la técnica de escalada como los medios materiales y equipo han evolucionado mucho.
Vías en escalada libre 
2008: Cara norte del Eiger por la vía Pacienca, primer ascenso en escalada libre   
   Por lo menos consuela pensar que Ueli Steck murió practicando aquello que tanto amaba. Y que bien se puede afirmar que a este hombre le movía aquel conspicuo lema del "Si vives cada día de tu vida como si fuera el último, habrá de llegar el día en que tengas razón”. 
En fín, descanse en paz esta leyenda, este descomunal y ya mítico alpinista. Adios Ueli Steck, carpintero de Emmental. La máquina suiza. (D.E.P)
Afortunadamente, nosotros tenemos desafíos mucho más humildes y por tanto, de ínfimo riesgo si lo comparamos con el que asumía el suizo. Ahora presento una excursión que en esta nueva ocasión discurre por entre la jumillana sierra del Buey. Para hacerla me descargué de Isidoromf, su TRACK y estupendo PDF que de forma brillante, explica los pormenores de la ruta.
Me sorprendió. Pensaba que, tratándose de un recorrido de algo menos de diez kilómetros y ascender a un vértice geodésico al que llaman la madama, de tan solo 1088 metros, sería algo así como un paseo por la vía verde, pero estaba equivocado. Se llega a sudar tinta china para subir a lo más alto, así que, mejor ir mentalmente preparado para empapar la camiseta antes de coronar la madama.
La sierra del Buey es esa inconfundible silueta, que yendo por la carretera sentido Yecla nos pilla muy próxima a la derecha de Jumilla. Y hasta que no estás a sus pies, esto es, al principio de ruta, no te percatas de la verdadera magnitud que tiene la ascensión que pretendes consumar. Esas paredes verticales la hacen monumental y por ende espectacular. De hecho, a esta sierra la llaman el Cervino Jumillano. Ahí es nada.
Ya se puede apreciar en estas imágenes que tiene fuertes pendientes y acantilados que la hacen impresionante, sobre todo por su ladera sur, en la que se pueden ver estratos casi verticales.
Hombre, Yo diría que el Cervino es la montaña más famosa y seguramente la más bonita de los Alpes, y siquiera compararla con esta sierra parece cuanto menos un poco osado, pero vamos, que algún parecido sí que tiene.
 En todo caso, unas imágenes si compararlas cabe, valen más que mil palabras.



A mí es que la silueta piramidal del Cervino me parece de una belleza sublime, me fascina, así que, teniendo en cuenta que Jumilla elabora un excelente caldo con fama en el mundo mundial, aprovecho la coyuntura para colocar estas imágenes extraídas de la red a modo de suplemento ornamental a esta entrada.

Ya se cumplió el 150 aniversario de la primera ascensión al legendario monte Cervino o Matterhorn (4.478 metros), la epopeya del alpinista y explorador inglés Edward Whymper. El Cervino es probablemente la montaña más fotografiada del mundo, un espectacular cuerno que rasga el cielo sobre los Alpes. La firma de material de montaña Mammut, con la colaboración de los guías de montaña de Zermatt (Suiza), organizó una expedición por la cresta Hörnligrat para montar una cadena de luces que rinde homenaje a aquella cordada de Whymper. El resultado puede verse en este espectacular vídeo.

Pero volvamos a nuestro Cervino Jumillano 
Para hacer esta ruta no hace falta gps ya que el recorrido está bastante bien marcado, con pinturas y mojones. En algunos puntos, la senda se encuentra un tanto difuminada, pero el instinto montañero, con solo alzar un poquito la vista nos marcará por donde continúa el camino. El trazado resulta divertido de superar, teniendo que practicar breves trepadas sin ningún riesgo que lo hacen muy ameno. Si la ascensión te la tomas en plan Ueli Steck, se puede indigestar un poco, porque se hace más larga de lo que uno a priori pueda haber previsto, pero como las vistas son tan estupendas, llegaremos a la cruz antes de que nos demos cuenta.
Había llovido unos días antes, y ese frescor húmedo y blando que emanaba de la tierra bajo mis pies, la fragancia que despedían las plantas aromáticas, el vuelo de los pájaros, el paisaje en derredor, me hacían disfrutar de la hermosa mañana tanto o más que del camino en sí. De esas veces que respiras profundo, miras a tu alrededor, te sonríes y te dices a tí mismo: ¡Copón bendito, cuanto lo estoy disfrutando! Pero otros subían, respirando como búfalos y apartándome, me superaban corriendo. Este de la sierra del Buey, es un itinerario muy utilizado por traileros que encuentran en esta escarpada orografía, un terreno ideal para sus entrenamientos. Me tropecé con algunos deportistas tanto en un sentido como en el otro.
Las vistas hacia Jumilla, perfilándose su iglesia y castillo sobre el horizonte, son dignas de contemplar y admirar.
Los inmensos y fértiles llanos de Jumilla
Verticales agujas surcadas de oquedades
Momentos también para fotografiar la exultante, florida primavera
Rápidamente vamos cobrando altura, llegando al borde del colapso respiratorio hasta dirigirnos hacia el paso de la cadena o del cable. No es un pasaje difícil ni excesivamente estrecho, pero mirar hacia tu derecha produce un poco de repelús. Por ello te pegas todo lo que puedes a la pared y te aferras con fuerza a la cadena. (ver video). De hecho, para l@s que puedan sufrir un poco de vértigo, metros antes de llegar a este punto, existe una alternativa para eludir este paso.
(fotos proporcionadas por gentileza de internet)
 En rojo se muestra el paso, observado desde abajo
Una vez arriba, las vistas comienzan a ser realmente espléndidas
Jumilla, aparte de otras bondades es tierra de magníficos vinos
La mejor bodega de España está en Jumilla y triunfa en Estados Unidos
Una vez superado este aéreo tramo, la senda busca el denominado paso de la lagartija que no es más que una pequeña ranura que corta una línea de roca que antecede a la cima.
La sensación de verticalidad es importante ya que la Sierra del Buey se eleva casi 500 metros sobre Jumilla. Desde la cima se puede disfrutar de una paronámica estupenda desde la que observar todas las sierras del Altiplano (El Arabí, el Carche, la Sierra de Santa Ana), asi como la Sierra de la Pila, Ricote, el Almorchon de Cieza, Sierra Espuña, etc.
La senda, al fin, alcanza la cumbre, primero hacia una cruz con una placa conmemorativa y uno metros más adelante hasta la madama, el vértice geodésico a 1087 m.
Unos cuantos posados más sobre la antecima
...y madama
Esta con la Viky, faltaría más, no podía faltar.
Y llegados a este punto, se me ofrecían dos alternativas. Bajar por la misma cara por la que había subido aunque por itinerario diferente, para conocer el paso de la Zorra y acortar sobremanera el recorrido, o completar el que proponía Isidoromf.
Me pedía el cuerpo algunos kilómetros más, por tanto, opté por la segunda posibilidad que en honor a la verdad, ya tenía decidida antes de comenzar
Había que ir al encuentro del parque eólico
Infinito horizonte donde se pierde la vista
El Cervino Jumillano que por la cara norte se le parece más
Se puede seguir la cresta hasta llegar a los molinos o bien, acortar un poquito el recorrido (se acercaba ya la hora de comer), cogiendo esa senda que se ve a la izquierda de la imágen
Bajamos por entre el barranco del Madroño. Es una bajada muy divertida y deslizante. Mucha piedra suelta. Hay que llevar un poquito de cuidado para prevenir algún que otro culazo.
Y ahora, amigo visitante, llegando ya al final de mi relato, me gustaría hacer una reflexión. Desde hace algún tiempo, vengo observando un hecho que antes raramente sucedía. Deportistas que al cruzarse con uno, en lugar tan aislado y solitario como suele ser un monte, no te brindan ni el más mínimo gesto de cortesía. Estos bajaban el barranco picaos y a pijo sacao. Es un poco triste que esto suceda. No lo de interpretar y disfrutar de la montaña al libre albedrío de cada cual, que comparto, sino lo de calzarse las zapatillas con la misma firmeza que la descortesía vulgar que parece que gastan. Ya me ocurrió no hace mucho, que me crucé en el As de Copas con un treintañero trailero sobre las nueve de la mañana, mientras él bajaba y yo subía...ni un triste ademán de hola o adios y mucho menos un comprensible apurado buenos días, en lugar tan desamparado y alejado de la urbe como es aquel, que es lo mínimo que dictan las indispensables normas de educación. Vamos, que si a la vuelta me lo encuentro despanzurrao y con una pierna averiada es que dan ganas de pasar de largo y tomarlo por un insignificante escarabajo pelotero que se ha roto una pata. Consecuencias detríticas del tiempo zafio en que vivimos. Respecto del uso que cada cual hacemos del medio en que nos movemos, tengo claro que todos compartimos el espacio pero no el objetivo, y comprendo que así es como debe ser.  En lo que a mí concierne, de un tiempo a esta parte prefiero disfrutar de la montaña, reparando en los detalles, observando los paisajes, impregnándome de los aromas alpestres, empapándome del lugar y las criaturas que lo habitan, porque de otra manera daría lo mismo estar en la montaña que en cualquier otra parte, y este es un factor importante que no se puede obviar. Sin ser consciente de ello, intento mantener un equilibrio entre todo lo que se me pone a tiro porque entiendo que hay momentos para exprimirse, momentos para penetrarse de las esencias del entorno, y como no, mágicos e intensos instantes para disfrutar simultáneamente de ambos ingredientes obteniendo así, sensaciones que se perciben de forma diferente, que experimentándolas por separado. Pero todo es respetable y cada cual disfruta, vive el entorno natural y practica la actividad física como le parece. Pero si en la coincidencia del terreno que pisamos, perdemos la educación, la urbanidad para con nuestros semejantes, para con el medio ambiente, para con las criaturas de la flora y fauna que pueblan nuestros montes, valores que se me antojan, íntimamente ligados, difícil será que hagamos un cabal aprovechamiento de las excelsas cualidades que nos ha de inspirar y transmitir la actividad montañera y por ende, la naturaleza de la cual se sirve y depende. En fin, ahí queda esta humilde opinión, dimanada de mis paseos por esos caminos y sendas de dios.
Una vez llegados al final de esta rambla del Madroñal, comienza una senda de tierra, que transcurre por la ladera de la umbría de la cara norte de esta sierra y a través de bosques.
Es una senda en muy buen estado, muy cuidada y perfectamente señalizada por mojones.
Es difícil perder la senda, ya que hay un promedio de un mojón cada cinco metros, esto nos permite ir más rápido, disfrutar del bosque de pinos carrasco y su sotobosque.
Tan solo nos queda seguir y disfrutar esta senda hasta el punto de inicio de la ruta. (Isidoromf)

Y para finalizar, unos minutos de video a pelo, que muestran el paso más crítico de este recorrido, aferrándome a una cadena que viene de perlas en este lugar y una breve secuencia de la panorámica que se puede disfrutar desde la cumbre. (video en HD)
              
¡HASTA LA PRÓXIMA AMIG@S!


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