miércoles, 9 de noviembre de 2016

TRANCO DEL LOBO V (ANIVERSARIO JOAKINILLO)

Desde el Tranco, nos dirigimos hacia la explanada del maquis, lugar donde nos zamparemos el bocata y viviremos el momento especial que nos ha preparado Asensio. El recorrido de este espacio resulta espectacular por la existencia de gran cantidad de miradores naturales que aprovecharemos para deleitar las pupilas
Viky, con cara de circunstancias y seguramente cagándose en "to lo que se menea" y por descontado, en quien de esta guisa, la despega del suelo.
Divisando ya, la explanada del maquis
Camino y cañada de Castril. Lo que queda del cortijo del Poyo
Otros caminantes con quienes nos cruzamos
Fermín, disfrutando también del paisaje
Lo mismo que José que no dejó escapar, capturando con su móvil, cuantas espléndidas panorámicas se le pusieron a tiro
Este es el cartel que existe, bastante descolorido ya, en el paraje que denominan "la explanada del maquis".
Manuel Calderón Jiménez “Ramiro” o “Cubano”. Comunista, nació en Itrabo (Granada) en 1923; vecino de Itrabo. Hijo de Miguel y María. Soltero. Campesino, en 1946 se estableció como casero en la finca La Chorrea, propiedad de Vicente Bustos. Es entonces cuando tiene los primeros contactos con los guerrilleros, quienes encuentran en “Ramiro” un fiel enlace que les proporciona albergue, comida, etc. Denunciado por varios vecinos, se marchó a la sierra el 16 de octubre de 1947 desde el cortijo Las Chorreras de Jete del que estaba encargado, incorporándose a la Agrupación Guerrillera de Granada. Miembro del Primer Grupo de la 2ª Compañía del 7º Batallón de la Agrupación Guerrillera de Granada. Tras la caída de José Muñoz “Roberto”, el grupo de Manuel Pérez “Pablo”, al que pertenecía “Ramiro”, se refugió en la sierra de Cazorla (Jaén), manteniéndose entre los montes de Granada y Jaén. El 26 de febrero de 1952 fueron cercados en el Torcal del Lobo, término de Cazorla, pero lograron ponerse a salvo, disparando y lanzando bombas de mano, a excepción de Manuel Calderón “Ramiro” que murió en el enfrentamiento. Su cuerpo fue conducido a Quesada, expuesto públicamente y posteriormente enterrado en el “corralillo de los ahorcados” de su cementerio. 
Elena, solazándose con el paisaje
Igual que José
Y comienza la fiesta homenaje que nuestro organizador nos tenía preparada
Cuenta tu jardín por las flores
No por las hojas caídas
Cuenta tus días por las horas doradas y olvida las penas habidas
Cuenta tus noches por estrellas
No por sombras
Cuenta tu vida por sonrisas
No por lágrimas
Y para tu gozo en esta vida
Cuenta tu edad por amigos
No por años
El caso Asensio, merece comentario aparte.
Las carnavaladas de Asensio y reconocida alma de niño que de ellas subyace, nos sugiere también la idea de un hombre que atesora un corazón tan grande como las mismas serranías que recorre. Una rara avis, que es capaz de generar buen rollo con su sola presencia y contagiar su incontenible alegría a todo quisque que se halle a unos metros de su perímetro de influencia. Te puede gustar más o menos formar parte del espectáculo que el mismo fabrica y nos puede agradar más o menos, colocarnos esa colorida peluca que vaya usted a saber, cuantas cabezas sudadas antes que tú se la han puesto para echarse esa foto desenfadada en la cima de esta o aquella montaña. Puedes llegar a ese vértice geodésico, helado de frío o achicharrado de calor, medio cadáver y con tu habitual buen humor, en momentáneo fuera de juego, pero amigo mío, si Asensio se encuentra entre tus compañeros de aventura, date por recobrado y resucitado porque al encasquetarte el peluquín, es casi seguro que por ensalmo, desaparecerán todos tus males. Ahora veremos en las siguientes imágenes, que su ceremonial en altura, su ritual farandulero no es improvisado. Transporta en su mochila no menos de veinte kilos entre botellas de vino, langostinos, copas de cristal, frutos secos, dulces, empanadas, aceitunas y diversos manjares con los que obsequia a sus compañeros de ruta. Eso sin hablar de sus perifollos, atavíos, ornamentos que utiliza y reparte para montarse su particular mojiganga en la cumbre. En esta especial ocasión celebraba el tercer cumpleaños de Joakinillo, que al parecer tuvo su bautismo de fuego por estos andurriales y para conmemorar tan sentido y notable acontecimiento, invitaba a unos cuantos de sus amigos montañeros a los que agasajaba no solo con sabroso refrigerio y excelentes caldos que muy pronto pimplamos sino también con maravillosos y divertidos regalos que todo el mundo apreciamos. 
Y todo eso sin olvidarnos de la elaboración de tan artísticos y sentidos carteles que de su mano, también requirieron de inestimable tiempo y dedicación el confeccionarlos. En fin, siempre mejor las imágenes que describen por sí solas todo lo relatado.
Aquí le podemos ver con JuanPe, un pamplonica muy simpático y divertido, de excelente carácter que sugiere atesorar la misma bonhomía que nuestro Asensio.
Aquí les podemos ver posando con cerveza exclusiva en presentación especial y Dino, ¿qué diablos hacía por aquí el estegosaurio de la yeclana cueva de la Horadada?
Viky, disfrutando tranquila del espectáculo
 Lo mismo que nuestros atentos amigos de Lorca
Durante la entrega de los presentes
Tuvo detalles para tod@s
Pensé yo por un instante que me escapaba, que se quedaba sin regalos y me libraba, oh aleluya, de ponerme la peluca y soportar la payasada, pero de su chistera, sacó un deuvedé cuyo disco tenía grabadas dos películas equis de los noventa, que ese era mi regalo, el muy guasón, de títulos tan poéticos como pedestres que ya describiré en otra ocasión, a saber: "A mi Paquita le pica la pepita" y ¡Ramón, cómo me pica el mejillón...! ¡Vaya tela! ¡Toma ya!
¡Vamos, pues no va un tío tan grandullón como este, sin avisarme y ni tan siquiera decir, prepárate que voy,  y se me echa el gachó encima, en los brazos que un poco más y me hernia...!, aún estoy sufriendo las consecuencias de aquella sobrecarga, de aquel exceso, de aquel suceso, de aquel poseso...
¡Ataca Viky, ataca y muérdele la pantorrilla al tío Asensio!
Fermín es más grande así que, supo contenerse y reprimir sus impulsos. El tamaño siempre impone.
FINAL DE LA QUINTA PARTE


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