viernes, 24 de enero de 2014

DESCUBRIR SIERRA ESPUÑA I

Estos días he estado leyendo este libro sobre Sierra Espuña...
Lectura, tremendamente amena e interesante, que nos propone 30 rutas a pie y en bicicleta para conocer a fondo el macizo montañoso más querido y visitado por los murcianos.
Como dice el libro en su presentación, el Parque Regional de Sierra Espuña, es uno de los espacios naturales más emblemáticos de la Región de Murcia, debido a su historia, a la variedad de ambientes tan diferentes y a la diversidad que encierra este parque.
Ángel Ortiz Martínez y Lázaro Giménez Martínez, autores de esta gran obra, nos dicen que la naturaleza es una gran escuela de aprendizaje, un libro abierto de conocimientos, lleno de cosas por descubrir como la flora, la fauna, la geología, el clima...y otros temas que despertarán nuestro interés, como la fotografía, la historia, la cultura, la artesanía, las fiestas...
Cada uno, tenemos un lugar en la naturaleza y un motivo por el que acudir a ella. Además, la naturaleza es el gimnasio más sano y quizás más barato que existe, pero no sólo acudimos a ella en busca de lugares ocultos y sorprendentes, lo hacemos también para compartir con los amigos la alegría y la satisfacción que proporciona el pasar un día al aire libre, sintiéndonos integrados en ese entorno natural de donde procedemos.
Antes de quedar irremediablemente atrapado, enganchado por esto de patear el monte, solo conocía Sierra Espuña desde sus accesos por carretera, y la mayoría de las veces, lo hacía para sufrir.
Subir al Morrón de Sierra Espuña, saliendo desde Cehegín, Mula, Pliego, El Berro, collado Bermejo y volver por Aledo, Zarzadilla de Totana y Bullas, era el etapón que necesitaba como piedra de toque para abordar con garantías, cicloturistas tan exigentes como la de Moratalla o la Quebrantahuesos, en mi anterior etapa como aficionado al ciclismo.
Y ya, en mi nueva y estimulante faceta de aficionado a la montaña, solo había visitado Espuña en dos ocasiones. Una de ellas con los amigos Miguel Angel y Patxi, en un bonito y micológico recorrido que quedó registrado en este mismo blog.
Así que, después de examinar el libro de Sierra Espuña con un renovado e ilusionante interés, decidí darme una vuelta por el parque a ver qué sensaciones reales me transmitía, pues me he propuesto con el debido tiempo y una caña, llegar a conocer Espuña, todo lo mejor que pueda.
Programando una travesía que englobara distintos recorridos de los que se proponían en el referido libro, y contando con la inestimable colaboración, para mayor asistencia, de wikiloc, fué como volví a coincidir una vez más con nuestro ubicuo amigo Alsamuz.
Entre las muchas rutas que tiene publicadas en esta magnífica web, tiene una que me venía al pelo para el objetivo que llevaba entre manos.Ya de por sí, la crónica escrita y fotográfica que hace de la ruta, es perfecta...os invito a que le echéis un vistazo. 
Alsamuz, Jose Antonio, el de Montañas del Sur, y Chispas, la del comando Totana, son mis referentes en cuanto a montaña se refiere. Estudiar sus fantásticas aportaciones técnicas (tracks) y descripciones maravillosamente ilustradas, es todo cuanto necesito para hacerme una composición de lugar y no perderme por esos caminos, trochas y sendas de dios.
Aunque a veces incurro en errores de colegial, al no estudiar al mínimo detalle, el sentido correcto del recorrido.
Debo admitir, que en esta ruta, abordé el segundo tramo, el que rodea Pedro López, al contrario del que proponía Alsamuz, por tanto, en este caso, sí que fué importante y a tener en cuenta la negligencia, pues no fué lo mismo atravesar y superar un peligroso tramo, bajando que subiendo.
 Y si no, que se lo digan a la Viky que las pasó canutas.
De todo ello, ha quedado fiel testimonio gráfico, en esta nueva aventura que, desde mi particular "punto de vista", ahora comienza...

El sol, comenzaba a desperezarse...
Al poco de coger por la pista hacia el valle de Leiva, nosotros nos desviamos a nuestra izquierda para, a través de una senda, tropezarnos al poco con el inicio de la dura subida en frío y sin anestesia por el cortafuegos, que nos habrá de conducir a la senda del caracol. Muy pronto, nos tropezamos con signos de vida en la cumbre, que nos vigilan con atención.


  No tardamos en comenzar a visualizar las verticales y espectaculares paredes de Leiva.



 Esa enorme hendidura central en las paredes de Leiva es El Portillo...

Zig zag de subida de la senda del Caracol frente a las paredes de Leiva que llaman las Escalerillas. 


Cueva de Las Palomas...  El Portillo
Seguimos por la senda, que tendremos que abandonar temporalmente, para acercarnos al morrón de Alhama, a 1444m, lugar desde el que obtenemos unas bellas y relajantes panorámicas. 
Al fondo, el Morrón de Espuña, a 1583m, sobre el que está emplazado EVA 13.




Estos muflones del Atlas, la mayoría, jóvenes, están tan acostumbrados a la presencia humana, que habremos de acercarnos mucho a ellos para que emprendan una prudente e instintiva retirada...





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